
En una prisión de Santa Rita do Sapucaí, Brasil, los reclusos están literalmente pedaleando hacia su libertad. El penal implementó un proyecto pionero: bicicletas estáticas conectadas a generadores que producen energía limpia para iluminar calles y parques cercanos.
Por cada 16 horas de pedaleo, los internos pueden reducir un día de condena, una iniciativa que mezcla rehabilitación, sostenibilidad y dignidad. La electricidad se almacena en baterías y se usa para alimentar farolas públicas, reduciendo el gasto estatal y el uso de combustibles fósiles.
La idea surgió del juez José Henrique Mallmann, inspirado por gimnasios que reutilizan energía cinética. El proyecto ha sido celebrado como ejemplo de reinserción social creativa, donde el esfuerzo físico se transforma en beneficio comunitario. Una luz literal y simbólica en el camino de la justicia restaurativa.

