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Octubre: un mes para celebrar, reconciliarnos y volver a en contrarnos

2 octubre 2026

Por Fanny Santana, poeta y gestora cultural

Octubre llega y con él comienza ese último tramo del año en que los días parecen invitarnos a mirar hacia atrás, agradecer lo vivido y preparar el corazón para recibir diciembre.

Es un mes que nos conduce hacia la Navidad, pero antes de que lleguen las luces, las reuniones familiares y los abrazos, octubre nos recuerda algo esencial: también debemos iluminar aquello que llevamos dentro.

Y en San José de Ocoa, octubre tiene además un significado especial para nuestra cultura.

El 4 de octubre celebramos el Festival Internacional del Sombrero y la Maraca Ocoeña, un acontecimiento cultural sin precedentes, creado por la gestora cultural Bety Pimentel, que pone en valor elementos profundamente vinculados con nuestra identidad, nuestra creatividad y nuestras tradiciones.

El sombrero y la maraca dejan de ser simples objetos para convertirse en símbolos de una tierra que crea, conserva y comparte su patrimonio cultural. Celebrar iniciativas como esta es también reconocer a quienes dedican su vida a mantener encendida la llama de nuestra cultura.

Y octubre continúa ofreciéndonos motivos para encontrarnos.

El 9 de octubre, Día de los Clubes Escolares, nos recuerda que la escuela no solamente educa dentro de las aulas. Los clubes son espacios donde nuestros niños y jóvenes descubren talentos, aprenden a convivir, desarrollan liderazgo, cultivan el arte, la lectura, la música y construyen valores.

Son pequeñas comunidades donde se aprende a participar y a trabajar por los demás.

Luego llega el 21 de octubre, Día del Poeta, fecha dedicada a honrar la memoria y el legado de Salomé Ureña, una de las grandes figuras de nuestra literatura y de la educación dominicana.

Salomé nos dejó una lección que permanece vigente: la palabra y la educación pueden transformar vidas.

Por eso octubre también debe ser un mes para celebrar la cultura, la educación y la poesía.

Pero quisiera proponer algo más.

Quisiera que octubre fuera también el mes del perdón y la reconciliación.

Estamos entrando en el último trimestre del año. ¿Por qué no aprovechar estos meses para dejar atrás algunas diferencias?

Quizás tenemos un amigo con quien dejamos de hablar.

Quizás una palabra mal entendida creó una distancia.

Quizás el orgullo nos ha impedido dar el primer paso.

Quizás somos nosotros quienes debemos decir: “Perdóname.”

O quizás necesitamos encontrar dentro de nosotros la fuerza para decir: “Te perdono.”

No llevemos al nuevo año todas las heridas del año que termina.

Busquemos a nuestros amigos.

Abracemos a nuestra familia.

Reconozcamos nuestros errores.

Pidamos perdón cuando corresponda.

Perdonemos cuando nuestro corazón esté preparado.

Porque no tiene mucho sentido llenar de luces nuestras casas mientras mantenemos apagada una relación que todavía podemos salvar.

La Navidad comienza mucho antes de diciembre.

Comienza cuando decidimos reconciliarnos.

Comienza cuando volvemos a llamar.

Cuando abrimos una puerta.

Cuando recuperamos una amistad.

Cuando compartimos nuestra mesa.

Cuando dejamos de alimentar viejos resentimientos.

Octubre nos abre esa posibilidad.

Nos trae cultura con el Festival Internacional del Sombrero y la Maraca Ocoeña.

Nos trae participación y juventud con los clubes escolares.

Nos trae poesía con Salomé Ureña.

Y nos trae, sobre todo, una nueva oportunidad para encontrarnos con los demás.

Que este octubre sea entonces un mes para crear, celebrar, leer, educar, perdonar y reconciliarnos.

Que San José de Ocoa siga demostrando que nuestra cultura tiene sombreros que contar, maracas que sonar, poetas que recordar, jóvenes que formar y gestores culturales que reconocer.

Y que cuando finalmente llegue diciembre, podamos decir que no solamente terminamos un año:

terminamos un ciclo con el corazón un poco más ligero.

Feliz octubre.

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