
Imagina vivir en una isla tan pequeña que cabría en una cancha de tenis, rodeado de bares, hoteles, una estación de policía… y cientos de personas. Así es Migingo, una diminuta roca en medio del lago Victoria que se ha ganado el título de la isla más densamente poblada del planeta.
Con apenas 2,000 metros cuadrados, más de 500 personas conviven día y noche en un espacio tan reducido que cada centímetro cuenta. Pero no están ahí por casualidad. Migingo es un punto caliente, literalmente y políticamente: un enclave codiciado por Kenia y Uganda, que llevan años disputando su soberanía debido a su valiosa pesca de perca del Nilo, una especie que mueve millones en el mercado regional.
A pesar del calor abrasador, el hacinamiento extremo y las tensiones diplomáticas, esta isla funciona como un verdadero motor económico flotante. Lo que parece una locura desde fuera, para sus habitantes es un modo de vida. Migingo no solo desafía las leyes de la geografía… también las de la lógica.
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