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Yonathan Soto: » Desde mis sillas he corrido más que muchos con sus dos pies; No soy un guerrero, soy un vencedor»

15 noviembre 2020

Por: Frank Casado


Muchas veces uno vive ignorando las capacidades con las que cuenta, e incluso más, vamos más a lo básico, ignoramos las condiciones en las que nos desenvolvemos en este mundo en su sentido más elemental: tenemos nuestra cabeza funcionando sin problemas, nuestras piernas para desplazarnos, nuestros brazos para llevar acabo nuestras actividades diarias, etc. ¿Es para ti un milagro el caminar, el ver, el oír, el poder desplazarte a donde quieras sin depender de algo o de alguien, o el tener una cabeza que piensa sin problemas ni limitantes psicológicas o médicas? ¿O simplemente te sientes naturalmente «merecedor» de tu condición de integridad física y mental?


Si hemos sido dotados de una condición favorable, apta para pensar, crear, dar rienda suelta a nuestras ideas y poder ejecutarlas sin limitantes físicas ¿Qué hemos hecho hasta ahora con ellas? ¿Lo que hemos hecho hasta ahora por nuestros sueños y por los demás, equivale a nuestro potencial integrado con el que nacimos? ¿Podemos decir tranquilamente que hemos dado lo mejor de nosotros respecto al compromiso con nuestros sueños? Aquel que diga que sí lo ha hecho, y de manera constante en el tiempo, quisiera rendirle honores en este mismo instante, dado que ha entendido el verdadero valor y sentido de la vida junto con el poder de la Actitud.
Yonathan Soto, joven nacido en este municipio de San José de Ocoa, nos ha enseñado que no hay limitantes. Nos ha mostrado que aún sin poder caminar podemos ser ejemplo de vida.


“Un viernes Santo como hoy, cuando tenía unos 3 años más o menos, me paso el accidente que me dejó así. Imagino el corre-corre de mis padres en ese momento, dos personas pobres y recién superando el trágico suceso de que a mi hermano mayor le había dado el «polio» ya se pueden imaginar”. Inicia contándonos Yonathan.


“Crecí en la 27, un barrio plagado de drogas en mi adolescencia. El punto más grande estaba frente a mi casa, en esos tiempos. Veía como mis amiguitos, que carecían de la crianza de sus padres, eran adoptados por los que controlaban el negocio de las drogas y así lo hacían prisionero de ese mundo”. Expresa al interesarnos sobre su niñez.


«Desde mis sillas he corrido más que muchos con sus dos pies y no pienso detenerme, porque no viene a este mundo a pasar por pasar, mi nombre se recordará como ese joven que nunca dio su brazo a torcer y lucho por encima de todas las adversidades de la vida para servir de motivación a muchos y muchas que hoy no le encuentra sentido a la vida.»


“Mi nombre quedará plasmado en la historia no por quien soy si no por lo que yo quiero que ustedes sean, personas de bien y dispuestas hacer un cambien de nuestro entorno”.!!!


“Nunca he cuestionado a Dios ni a la vida por haber quedado en silla de ruedas desde muy niño. Lo que si le pido, cada día es fuerza para seguir ayudando hacer de mi entorno un lugar mejor. Poder ayudar a los demás y demostrarles a muchos que pueden caminar, que pueden dar más de sí mismos”.


En Yonathan descubrimos que las grandes acciones y determinación de realizarlas son de las cosas que hacen de una persona común y corriente, un gran ejemplo de vida. Son motivo de inspiración por la pasión y empeño para lograr sus sueños o metas.

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