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OCOA INFORMATIVA

Un asomo con fecha de retorno a San José de Ocoa

16 agosto 2021

Por: Nathalia Bentz

Desde Febrero me inscribí en un anhelado «workshop» de fotografía, Mila Wells, una increíble fotógrafa de origen peruano, vendría a nuestra tierra a impartir su taller; con su visita ya no tendría que viajar a uno de esos países donde se desplaza, me la pusieron en «bandeja de plata» aquí en «San José de las Matas», mi propio patio.

Finalmente llegó el día, todo empacado: cámara, snacks, anotaciones de lugares por conocer, ajuares y mucha ilusión; pocas horas antes de salir tomo el celular en mis manos para orientarme con la ruta y vaya sorpresa! San José de las Matas se acababa de convertir en San José de Ocoa, Nathalia Bentz dejaba su sello de despiste, con meses planeando un viaje donde no era.

Por suerte, unos amigos cercanos, a los que les comento la jocosa situación, me conectan con Albi Crespo*, años sin saber de ella, extrañas conjeturas del destino, en menos de 10 minutos tenía otra agenda armada con nuevas recomendaciones para nuestra corta estancia y en el pueblo correcto.

Invité a Mila que tenía tiempo libre, con cierta timidez me llevé a la peruana que recién conocía a asomarnos juntas a Ocoa, lo que para grata sorpresa se convirtió en una experiencia inolvidable para las dos.

1-Comidas de la Casa: Mayra y su cálida sonrisa nos recibieron en una casa humilde dispuesta como restaurant: -las estábamos esperando- nos dijo alegremente y nos condujo al patio techado donde varias mesitas sencillas y bien puestas aguardaban por nosotras. Sólo bastaba elegir entre bistec y pollo pues lo demás era parte del plato. Todo limpio, abundante y delicioso, una verdadera comida de la casa dominicana.

2-Dulcería Lolín y algo más: Hay un grave error en el slogan de esta dulcería, debería llamarse » Dulcería Lolín y mucho más», porque eso terminas recibiendo al entrar en conversación con esta señora llena de amor y sabiduría. Katy, la hija de doña Lolín, nos invitó a degustar sus dulces, sin prisa, sin interés, con el orgullo de mostrar su obra maestra, doña Lolín por otro lado insistía -pero tienen que tomarse un cafesito- y como si el tiempo nos sobrara, nos sentamos en las mecedoras de su terraza a degustar plácidamente los estupendos dulces criollos que allí hacen, fruto de una historia incomparable y llena de inspiración. Nos hubiéramos quedado sin problema, salimos empalagadas de tanto amor y dulzura por doquier, con consejos para la vida, convencidas de que la gente linda existe y tienen una dulcería en San José de Ocoa. Habrá un peluchito de doña Lolín en venta?

3-Ramón Raspadura: OK! inicio advirtiendo que quiero un peluche de don Ramón también, dicho esto les cuento que llegamos a visitarlo a deshoras y sin avisar, contrario a las experiencias anteriores, don Ramón no tiene un local, sino que vende raspaduras (dulce de caña de azúcar y coco) desde su humilde y desapercibida casita en el medio de la carretera. Don Ramón y su señora nos recibieron como si hubiera sido visita planeada, nos brindaron guineos y como si fueran las 8 de la mañana nos mostraron el peculiar proceso de extracción del guarapo de caña que realizan y hace este lugar tan especial. Con el guarapo recién extraído y naranja agria, nos brindaron un delicioso jugo fresco y natural mientras don Ramón, este personaje pequeño, vigoroso y adorable, se enorgullecía contándonos historias llenas de sus viviencias y purezas del corazón. No cabe duda que este era otro tesoro humano escondido en Ocoa, descontaminado del mundo actual. Las raspaduras eran deliciosas, casi tanto como las anécdotas que nos regaló.

Hablaré en otro post de mi experiencia en el taller de fotografía, al final fue el protagonista de esta movilización; por igual hablaré de mi estadía en Rancho La Vereda donde conocí gente maravillosa.

A penas siento que me he asomado a San José de Ocoa, un regalo fortuito y destinado para mí, desde que me desmonté en el parque central tuve un sentimiento muy particular e inexplicable en mi corazón.

San José de Ocoa es un tesoro expuesto entre montañas, vistas deslumbrantes y clima, pero tiene otro aun más valioso, oculto en la humildad de su gente y sus historias, los verdaderos embajadores de las riquezas de este pueblo.

Gracias Cluster Turístico de Ocoa, Albi, Junior, Rancho La Vereda,…Sigan apostando a su pueblo y sobre todo a su gente.

Vuelvo, vuelvo pronto,

Con amor,

Nathalia Bentz

Nathalia Bentz Fotografia

2021

*Alby Crespo y su esposo son los propietarios Terraza La Gloria, un lugar muy especial y popular en San José de Ocoa que no tuvimos la oportunidad de conocer. También son miembros del Cluster Turístico de Ocoa, labor que realizan con impresionante pasión y vocación.