
La Administración Nacional y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA por sus siglas en inglés, pronostica para esta temporada ciclónica, que comienza hoy, un poco menos de actividad meteorológica que en la del año pasado, con entre 8 y 14 tormentas tropicales, de 3 a 6 huracanes de baja categoría, y de 1 a 3 huracanes intensos, esto es, de categoría 3, 4 o 5.
También se espera una corriente del Niño muy intensa, lo que implica menos lluvias, aunque los expertos aconsejan de todas maneras estar alertas.
En el caso de República Dominicana las señales positivas son, en primer lugar, que la población ha aprendido a prevenirse, y que el Estado y los organismos de protección civil aglutinados en el COE trabajan de manera conjunta y coordinada.
Otra buena señal es que el país ya cuenta con tres radares meteorológicos y que aunque se necesitan por lo menos dos más, se trata de una tecnología que nos hace menos dependientes y permite tomar medidas con suficiente anticipación.
Además, el Instituto Dominicano de Meteorología y la Defensa Civil acordaron instalar estaciones meteorológicas en locales del organismo de socorro, lo que también servirá para una mejor predicción y reaccionar con mayor prontitud ante cualquier situación.
Los dominicanos hemos hecho conciencia que la isla está en la ruta de los huracanes, lo que nos hace vulnerables a estos fenómenos porque cuando la naturaleza desata su furia lo único que se puede hacer es protegerse, y no hay mejor protección que prevenir porque, como dice un viejo refrán criollo: “Guerra avisada no mata soldado”.
Las temporadas ciclónicas pueden ser más o menos intensas, pero en un mundo impredecible por el cambio climático y el calentamiento global los vaticinios pueden variar y ese es uno de los mayores peligros por preparado que el país pudiera estar.
Sigamos encomendados a Dios para que llegue noviembre sin que en la temporada se produzcan daños y si los hay que sean lo menos grave posible y sin víctimas humanas, que es lo primordial.

