
Más de 200 familias de esta apartada comunidad de la Cordillera Central dejarán atrás décadas de abandono con el inicio de un proyecto de electrificación valorado en RD$8.9 millones.
Padre Las Casas.-En pleno siglo XXI, cuando la electricidad es considerada un servicio esencial para el desarrollo, la educación, la salud y la economía, la comunidad de El Montazo, en el distrito municipal Los Fríos, de ese municipio, provincia Azua, ha permanecido durante décadas sumida en el abandono estatal, dependiendo de conexiones improvisadas para obtener energía.
La realidad de esta comunidad comienza a cambiar con el inicio de los trabajos de electrificación anunciados por Edesur Dominicana, que invertirá RD$8.9 millones para integrar la localidad al sistema eléctrico nacional.
Hasta ahora, los residentes se han visto obligados a sobrevivir con redes informales que, además de incumplir las normas técnicas, representan un permanente riesgo de accidentes y pérdidas materiales. Una situación que muchos consideran inaceptable en un país que apuesta por el desarrollo y el crecimiento económico.
El proyecto contempla la construcción de cuatro kilómetros de redes de media tensión, 1.8 kilómetros de redes de baja tensión, la instalación de 93 postes, cuatro transformadores y la normalización de 224 suministros eléctricos, trabajos que deberán concluir en un plazo aproximado de cinco meses.
La llegada de la electricidad formal no solo mejorará la calidad de vida de los habitantes, sino que también abrirá nuevas oportunidades para el comercio, el emprendimiento y el ecoturismo en esta zona de la Cordillera Central.
Sin embargo, el anuncio también deja una reflexión inevitable: ¿cómo es posible que, en el año 2026, una comunidad dominicana todavía tenga que celebrar la llegada de un servicio básico que debió estar garantizado desde hace décadas?
Mientras las autoridades destacan la inversión como un paso hacia el desarrollo, los comunitarios esperan que esta obra marque el fin de años de olvido y que sea el inicio de una mayor presencia del Estado en una zona que aún enfrenta importantes carencias en infraestructura y servicios públicos.
Porque la electricidad no debe verse como un privilegio ni como un regalo; es un derecho y una condición indispensable para el desarrollo de cualquier comunidad.

