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Reclamemos nuestros ríos

13 abril 2020

Por: Frank Casado

La sensación fue muy extraña. Usualmente,  un viernes santo al medio día, este lugar, en Banilejo, Rancho Arriba, San José de Ocoa, estaría  lleno de vacacionistas y bañistas lugareños con ida y vuelta para dar un paseo, visitar un familiar o descansar. Durante toda la Semana Santa, fue lugar para la soledad.

Se escucha el trinar de las aves, el sonido del agua al chocar con las piedras. A pesar de todos estos abrumantes sonidos, se oye mucho silencio. Silencio que parecía de luto. Silencio de histeria. Silencio que grita destierro. El silencio de la arena, una emergencia medioambiental de la que nadie habla.

Si me lees hoy, quizás tienes un poco más de dicha que otros compatriotas. Esa dicha se debe transformar en ejecución, colaboración y reclamo. Por nosotros y por los que no pueden hacerlo.

Reclamemos nuestros ríos. Por lo tanto, es menester destacar que la importancia de los ríos los convierte en necesarios objetivos de protección, dado que la contaminación de las aguas puede dar paso a la destrucción de ecosistemas completos e incluso a transformar a los asentamientos humanos en áreas inviables a corto y mediano plazo.

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