
Por Omar Ureña
Uno quisiera que al sentarse a escribir sobre un asunto en particular, que el mismo fuera una noticia de armonía, paz, sosiego y tranquilidad, pero la realidad que vivimos en los ultimos tiempos, desgraciadamente para nosotros los humanos, ha dado a Satanás el poder de introducirse en mentes perversas para dividir amistades, hermanos y familias, sin medir las consecuencias.
Sobre el famoso audio que circula en la plataforma WhatsApp, la persona que lo filtró a un grupo que apoya la reelección del presidente Luis Abinader, supuestamente, es el esposo de la diputada Yari Encarnación, se puede escuchar a ese señor con marcada parsimonia dejar que la señora que habla en el audio se explaye, porque la estaba usando como preservativo para lograr un objetivo.
Ya lo dice un refrán popular, que la raíz de todo mal es el amor al dinero, la ambición desmedida por bienes terrenales nos ha convertido en monstruos, nos ha llevado a mentir, a dañar, a matar, a sucumbir frente a la tentación, de aniquilarnos en vida.
Como es posible que una persona llegue a tanta indelicadeza de usar una longeva mujer, y grabar la llamada con marcado propósito, sólo por la ambición diabólica del poder.
La familia ocoeña es de Dios, no podemos permitir que forasteros sin alma y sin corazón, nos lleven al precipicio bajo el manto oscuro de la maldad. No se le puede permitir bajo ninguna circunstancia a este, ni ningún otro esbirro del mal que divida las almas nobles de esta tierra bendita.
Por último, debo decir que a pesar de que estemos atravesando por momentos difíciles a nivel mundial, producto de la pandemia, no es pretexto para caer en la bajeza de traicionar a un hermano, amigo o familiar por unas migajas.
Conecte la lengua con el cerebro, piense en lo que va a hablar y si lo que va a decir va a aportar al crecimiento de algo o alguien, entonces dígalo, de lo contrario, manténgase en silencio, porque después de todo, recoger las palabras dichas es muy cuesta arriba.
No se diga más…

