

Por: Frank Casado Arias
SAN JOSE DE OCOA.- La bulla de los escapes de motocicletas, camiones suplidores de alimentos y bebidas, automóviles que aceleran, camionetas que compran o venden productos, bocinas y hasta carritos que anuncian comidas típicas y eventos aturden los sentidos de los habitantes de este municipio.
«Esto de los ruidos es un asunto de primer orden y debe ser tratado de una manera responsable ya y la población obedecer a la Autoridades del partido que sea y parar la Anarquía y el desorden ya». Dijo el munícipe Willian Tejeda al referirse al tema.
El ruido produce alteraciones en la conducta momentáneas, las cuales consisten en agresividad o mostrar un individuo con un mayor grado de desinterés o irritabilidad. Estas alteraciones, que generalmente son pasajeras, se producen a consecuencia de un ruido que provoca inquietud, inseguridad o miedo en algunos casos. No solo el ruido prolongado es perjudicial, un sonido repentino de 160 , como el de una explosión o un disparo, pueden llegar a perforar el tímpano o causar otras lesiones irreversibles.
San José de Ocoa es uno de los municipios con más contaminación sónica de esta provincia debido a que la ley no se está cumpliendo y que los operativos del departamento Anti-ruido han cesado de manera significativa, lo que ha provocado que aumente la contaminación sónica principalmente en el centro de la ciudad lo cual lleva a le desesperación a los Ocoeños.
Convivir en una ciudad, y sobre todo, convertirla en un espacio armónico, agradable, pasa por respetar los espacios ajenos. Compartir alegrías no implica subir la música y obligar al otro a memorizar canciones discordantes con sus criterios estéticos.
Nada justifica una actitud vacilante contra los ruidos, debemos ponernos todos a una como el Fuenteovejuna de Lope de Vega en contra de la contaminación sonora.

