
Por: Alexis Báez
¨Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, y que el recio se suena las narices sacará sangre¨ (Proverbios 30:33)
El ser humano nace con una gran capacidad de adaptación; esta capacidad puede ser vital o mortal en caso de pandemia; adaptarse a la bendición divina de 0 casos oficiales detectados en nuestra provincia puede llevar a una actitud de relajamiento; esa actitud de relajamiento personal podría ser un detonante que lleve al contagio de una familia, un sector o una comunidad completa; bajar la guardia individualmente nunca debe ser una opción ante el Coronavirus aunque estemos en 0 0 0 casos reportados; cuando las personas creen que están segura porque no se ha detectado fuego en su casa o barrio concluyen que el fuego nunca llegará a su hogar; aunque muchas casa de los pueblos vecinos están en llamas ellos piensan que el fuego nunca alcanzará su morada; esa actitud de autoconfianza podría ser un presagio de una gran derrota personal o colectiva.
Cuando hay un caso muy sospechoso de Coronavirus en nuestro pueblo muchos ocoeños se alarman y comienzan a tomar medidas preventivas especifica y sistemática ¡como si el pueblo estuviese completamente infectando! ; sin embargo, esa alarma y casi terror individual, con el paso de los días va desapareciendo hasta que los muy preocupados vuelve a su costumbre normal de salir a la calle con poco o sin ninguna protección; ante un enemigo invisible, escurridizo y altamente contagioso como el Coronavirus ese accionar es jugar con fuego; una seguridad creada por cero caso puede ser fatal para nuestra provincia. Es inútil que las autoridades hagan un gran esfuerzo y que el personal de salud y policial arriesguen sus vidas cuidándonos, si muchos ocoeños salen de sus casas sin ninguna o escasa protección, o continúa viviendo como si nada estuviese ocurriendo en el país o el mundo.
La temeridad pasiva es tan peligro como la temeridad activa; una persona que sale sin la debida protección está siendo pasivamente temeraria; se rehúsa a aceptar que estamos en un periodo de anomalía; esas personas, para sentir una sensación de normalidad, se expone conscientemente basado en una fe que no es bíblica, o en información que no está acorde con la realidad. Se dice que el dominicano pone candado cuando le roban; cuidemos de no poner candado después que nos roben porque el coronavirus está robando sin misericordia y sin distinción la vida de abuelos, madres, ancianos, jóvenes y aun niño y podría tu propia vida.

