
Por: Francisco Casado.
El caso de Wander Franco deja una marca difícil de borrar. Un talento joven que parecía destinado a convertirse en una superestrella de las Grandes Ligas, hoy carga con una condena que prácticamente le cierra muchas puertas en el béisbol profesional. Aunque recibió un perdón judicial y no irá a prisión, el daño a su imagen y carrera es enorme.
La justicia dominicana determinó responsabilidad penal por abuso sexual y psicológico contra una menor de edad. También se estableció que la madre de la adolescente participó en la explotación y comercialización de su propia hija, siendo condenada a 10 años de prisión.
Más allá del talento deportivo y los millones firmados en contratos, este caso deja una lección fuerte: ninguna fama está por encima de la ley. Una carrera que prometía años de gloria quedó prácticamente tronchada por decisiones equivocadas. Y detrás del escándalo, una menor utilizada por adultos que debieron protegerla.
En República Dominicana, los delitos de abuso sexual de menores, explotación sexual y trata de personas están severamente penados. Aunque el tribunal reconoció que Franco también fue víctima de chantaje y extorsión por parte de la madre, eso no eliminó la responsabilidad de los hechos cometidos.

