
Por: Frank Casado
SAN JOSE DE OCOA.- La filantropía es la intención de querer ayudar, de querer colaborar, para que nuestro mundo sea mejor. Su esencia está en generar riqueza para los demás pasando un bien que uno tiene a una persona que no dispone de él.
Lo habitual es relacionar la filantropía con las grandes fortunas, en cuyo ranking hay muchos nombres extranjeros y pocos dominicanos. Algo curioso cuando los dominicanos tenemos fama de generosos y solemos actuar con diligencia en situación de emergencia. Lo que nos lleva a pensar que las familias que no atesoran grandes fortunas son las más generosas.
En nuestra provincia, Mario Ernesto Lara Villalona fue un buen ejemplo de ello. A pesar de haber nacido en la Provincia Peravia, específicamente en el municipio de Baní, llega a San José de Ocoa, con apenas 12 años de edad, para quedarse durante toda su vida.
Sobrada razón tuvo el Magistrado Juez José Manuel Arias Martínez, cuando señala en su libro «Cómplices de una Historia» lo siguiente: «Al adentrarnos en la vida de este coloso de la colaboración, nos damos cuenta de la grandeza de que es poseedor, el cual desde su arribo a San José de Ocoa no ha hecho más que servirle a los ocoeños (as) de entero corazón, y a través de su farmacia ha contribuido de manera resuelta y altamente significativa con los munícipes de este pueblo, llevado consuelo a sus dolores, alegrías a sus nostalgias y ánimo a sus desesperanzas».
Los aportes de Don Mario Lara generaron un cambio para muchas personas, consiguió que muchas familias puedan optar a nuevas oportunidades y de eso trata la filantropía.
Propietario fundador de la aun famosa Farmacia Mario, desde donde aportaba a las familias ocoeñas, ayudándolas a afrontar la pobreza de forma que la calidad de sus vidas se vea mejorada.
Mario Ernesto Lara Villalona un hombre que aprendió a vivir la vida paso a paso sin temor, y entendiendo que hacer lo que hacía, lo realizaba con pasión y de una manera honesta y consistente logrando excelentes beneficios, no solo para uno individualmente, sino para todos los que nos rodean.

