

Por: Alexis Báez
SAN JOSE DE OCOA.- Es común entre el pueblo decir y pensar que el tiempo todo lo cura; sin embargo, esta expresión tan generalmente creída, no es aplicable cuando se trata de demoler, reparar o remozar una estructura física; el tiempo por sí mismo no es nada; los problemas no se resuelve únicamente porque tenemos tiempo.
Si nos cruzamos de brazos, si no se desembolsan los recursos, el tiempo no será nuestro aliado sino nuestro peor enemigo; el tiempo solo beneficia cuando los recursos que son necesarios para la solución efectiva de los problemas personales, familiares, escolares o de índole social-comunitario se usan apropiadamente y en el tiempo kairo.
En el caso de la reparación o remozamiento del liceo José Núñez de Cáceres el tiempo ha sido un terrible enemigo; ¿Por qué un enemigo y no un aliado estratégico? ¿Por qué con el paso de los años, meses y días de esperas y lucha, aun hoy mismo no se ha sanado definitivamente a este icono de la educación ocoeña?…porque el gobierno y muchos munícipes creen todavía que el tiempo por si solo lo cura todo; detrás de la indolencia y el descuido del liceo José Núñez de Cáceres hay muchísimas más razones… pero la razón principal y paralizadora que permite a muchas personas dormir tranquilamente ante esta urgente necesidad provincial es la falacia de que el tiempo por sí mismo lo cura todo; en el fondo ellos saben que el tiempo no es una varita mágica, que solo hay que moverla y moverla para que una estructura quede reparada y remozada; ellos saben muy bien que sin recursos financieros y humanos no se resuelve nada, sino que por el contrario, las horas perdidas de docencia jamás podrán ser recuperadas.
Hoy estamos en una encrucijada; para levantar el paro de docencia ya no se exige la entrega de un liceo complemente reparado o remozado, sino tan solo una sencilla y rupestre habilitación del plantel a la mayor brevedad posible; y aún esta mínima exigencia se ha tomado mucho tiempo porque el axioma permanece: el tiempo no lo cura todo; no, el tiempo que ha pasado esperando la reparación o el remozamiento del liceo José Núñez de Cáceres no podrá curar las cientos de horas-clases perdidas y los sinsabores de muchas diligencia infructíferas que han tenido que pasar algunas autoridades realmente preocupada por este problema municipal. No, el tiempo no curará por sí mismo la indiferencia de muchos munícipes ante este gran problema de la educación ocoeña.
El caso del liceo José Núñez de Cáceres confirma que el tiempo en muchas ocasiones en vez de curar, debilita, enferma y aun puede ocasionar la muerte; esta situación en la actualidad debería ser vista como una humillación municipal, una victoria parcial de ADP, una gran derrota de la APMAES provincial y una grandísima vergüenza para el MINERD (Ministerio de educación no a nivel regional ni distrital sino a nivel de la sede central en Santo Domingo).
¡ El tiempo por si mismo no cura grietas, no pinta paredes ni hermosea planteles escolares!

