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La mujer Ocoeña y el desafío para la igualdad de género en la política

17 mayo 2020

Por: Frank Casado

 SAN JOSE DE OCOA.- La igualdad de género procura un cambio en el manejo de los espacios de poder, principalmente en los tres grandes mandos: la familia, el poder socio-político y en el económico. El hombre se niega a compartir el poder con la mujer y esa lucha es lo que está generando resistencia, la cual se ve reflejada en violencia. Sin mujeres las sociedades no son sostenibles, ni hay democracia.

Luego de los primeros 12 años de dictadura, el general Leónidas Trujillo Molina modificó la constitución en su intención de pretender que la población percibiera que había democracia. Es a partir de diciembre de 1942 mediante la modificación a ley 390 en el cual se le concede el derecho de votar a la mujer dominicana. Durante los 30 años de dictadura se fundó uno de los primeros movimientos, fue el llamado 14 de junio con la participación de mujeres que marcaron la historia. Es a partir de la lucha de mujeres y hombres por la libertad de expresión y opresión en la que estaba sometido el pueblo Dominicano que se pone fin a unas de las épocas más sangrientas y la mujer jugo su papel, como en todos los sucesos de importancia en la República Dominicana.

De acuerdo al IX Censo Nacional de Población y Vivienda, a diciembre 2010 había en San José de Ocoa 59,544 habitantes, el 54% hombres y el 46% mujeres.

 Muy a pesar de que la cantidad de mujeres en nuestra provincia casi iguala a la cantidad de hombres, la participación política de las mujeres sigue siendo limitada y desigual. Es necesario trascender el formalismo de la adopción de las leyes y a pasar a la aplicación de las mismas superando las resistencias culturales que persisten.

Con la aprobación de la Ley núm. 33-18, de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y la Ley Orgánica de Régimen Electoral No. 15-19, se establece un rango de paridad de género de no menos del cuarenta por ciento (40%) y no más del sesenta por ciento (60%) de hombres y mujeres para todos los cargos de elección popular, y una cuota de un 10% de candidaturas a favor de los jóvenes hasta treinta y cinco años.

La aplicación de estas leyes durante los procesos electorales de 2020 ha resultado muy problemática, sobre todo en lo relativo al respeto del rango de paridad, expresando las grandes resistencias que persisten en el reconocimiento del derecho de la mujer a la representación política igualitaria.

Un patrón histórico se mantiene hasta el presente, a pesar de la igualdad que establece la Constitución dominicana; a pesar de los objetivos de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 y de los acuerdos internacionales, que propugnan la igualdad de género, de los que la República Dominicana es signataria, la inclusión de la mujer es muy deficiente.

Recientemente hemos observado las quejas de distinguidos munícipes de nuestra provincia, levantar su voz de protesta por la reciente formación de la denominada Comisión provincial de lucha contra el Covid 19, donde la conforman 15 hombres y ni una sola mujer.

“Es una falta de respeto y consideración y hasta discriminación de género, el no  involucrar a mujeres Ocoeñas en esa comisión de seguimiento y prevención contra la pandemia”. Manifiesta el arquitecto Fred Albert Mejía.

“De crear una comisión provincial contra el COVID-19 lo veo bien. De tener Ocoeños distinguidos representando la misma, también lo veo muy bien. Lo que me llama la atención es porque si tenemos tantas mujeres preparadas esta comisión es representada solamente por hombres. ¿Alguien me pudiera explicar a qué se debe?”. Plantea el ocoeño residente en New York, Elias Placencia Tejeda.

Invito a las mujeres a construir liderazgos femeninos dentro de los partidos políticos. Escuche decir hace unos dos años a la Ministra de la Mujer, decir que “La coyuntura y las oportunidades nunca van a llegar si no se construyen esos liderazgos, porque al final los jefes políticos reparten y a las mujeres les toca la menor parte”, y, además citó el costo moral que las mujeres tienen que estar dispuestas a enfrentar. “Siempre que nombran a una mujer, se cuestiona su accionar y lo relacionan con su relación de pareja”, explicó.

Ocoa ha tenido mujeres en todos los escenarios; para muestra un botón. Dulce Esperanza Medrano Pimentel quien  logró ser la primera vicepresidenta de la Asociación para el desarrollo de esa ciudad, coordinó la primera feria de la salud de la provincia y formó parte de la Fundación Ecológica Ocoeña, y se inició como profesora, presidenta de la cooperativa Paraíso Recobrado y de la Sociedad Lazo Fraternal.

Ni hablar de nuestras mujeres, como Mireya Batista (Roche), que las faldas y los rolos no fueron limitantes para que en el 1965 también agarraran sus fusiles y participaran activamente junto al pueblo en una de las guerras civiles más relevante en la historia de la República Dominicana, la Guerra de Abril de 1965, que demandaba el retorno del profesor Juan Bosch a la Presidencia y el respeto a la Constitución de 1963.

Para el año 2000 se aprobó una nueva ley, por la cual se le concedió el derecho a la mujer para ocupar cargos electivos en un 33%, no obstante esta ley no ha sido asumida a cabalidad.

Es cuestión de seguir avanzando hasta lograr la cabida y la igualdad  de oportunidades para la mujer  en  los puestos de representación política.

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