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“El Mago” Simón Alfonso

21 marzo 2021

Por: Yoni Cruz

Mis primeros recuerdos con una pantalla de televisión están grabados en mi memoria por algunas imágenes y sonidos que ya no se irán, no siquiera ante la posibilidad de visita del viejo alemán que no recuerdo cómo se llama.

En Los Arroces donde crecí, a principio de los años 70 habían muy pocos televisores. Uno de ellos lo tenía tía Francisca. Y allí íbamos en las oscuras y casi siempre frías noches a ver “la novela”. Así es como uno de mis primeros recuerdos con aquella cajita de pantalla gris, que a momento dejaba ver líneas curvas o quebradas sobre el rostro de los actores o los comerciales, fue una muy popular telenovela de ese tiempo: “La cruz Marisa Cruces”, dirigida por Ernesto Alonso. ¿Alguien recuerda, como yo, la productora local? ¡Adris Productions!, creo que propiedad de Adriano Rodríguez.

Recuerdo siempre la serie “Las calles de San Francisco”, protagonizadas por Karl Malden y Michael Douglas. Era tal la ingenuidad infantil de mis amigos de entonces, que alguna vez discutimos que se trataba de ¡las calles de San Francisco de Macorís!

Y por supuesto, la Lucha Libre Internacional, los muñequitos de Félix El Gato, Astroboy… los aburridos y extensos discurso de Balaguer, y algo raro entonces para un niño campesino: disfrutaba ver “Música de los grandes maestros”, conducido por el inmenso Jacinto Gimbernard, junto al pianista Vicente Grisolía.

Pero entre mis recuerdos primeros hay un sonido y unas imágenes que me llevan a la sala bien amueblada de doña Agustina y Colombina, que tenían un televisor de unas 32 pulgadas, dentro de aquella caja de madera muy elegante y cada tarde se escuchaba aquel particular grito en off del legendario narrador hípico Simón Alfonso Pemberton: “¡aaaacorrerrrrrrrrfanáticossssss!”. Sin comprender otra cosa que el que llega primero gana, yo me dejaba llevar de la emoción que aquella voz le impregnaba a una actividad que para mi, y para muchos, a lo mejor no hubiera pasado de ser un deporte aburrido y poco atractivo.

Años más tarde conocería a Lino, su hermano, un fino ebanista, de ese tipo de gente que cuando habla lleva una sonrisa a la vez, buena gente y más feliz si tenía un vaso de romo a la roca en sus manos. Era esposo de Fana, la hija mayor de mi padrastro.

Con el tiempo y con la construcción de la Plaza de la Salud, se terminó la época de gloria de “El Mago”. Ya no hubo más curvita de la Paraguay y Dicayagua empezó a caerse por pedazos. El Perla Antillana sucumbió a una carrera desigual ante el Quinto Centenario. Y a pesar de que la voz de don Simón Alfonso se mantuvo por muchos años en la radio en su programa “Actualidad hípica”, y por buen tiempo laboró como parte de la transmisión televisiva de las carreras del nuevo hipódromo, lo cierto es que la época de gloria de Perbenton está muy atada al Perla Antillana.

Con su muerte, este lunes 15 de marzo, el país y la hípica perdieron al más emblemático y reconocido narrador hípico del país, admirado y respetado en el Caribe, Latinoamérica y muchos países del mundo.

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