
Por: Frank Casado
SAN JOSE DE OCOA.- El Pinar.- Una imagen dice más que mil palabras y aquí está la muestra de que la mujer ocoeña se caracteriza por su carisma, trabajo y amor en lo que hace.
Doña Livina del distrito municipal de El Pinar, es un digno ejemplo de lo que representa la mujer ocoeña.
Con su contagiosa sonrisa mientras sostiene sobre sus hombros los macutos que con mucho esfuerzo confecciona, para ofertarlos a los visitantes de la Terraza de Gloria en Ocoa (@laterrazadegloria).

En el Distrito Municipal EL Pinar, trata de no morir con sus ancianas un oficio antiquísimo, rústico, que la modernidad y la industrialización fueron relegando a lo largo de los años a los pueblos más lejanos a las grandes ciudades: la cestería en guano y cana.
En el siglo pasado, las árganas se utilizaban en pares para cargar mercancías sobre los burros y los macutos, para hacer la compra del día en el colmado. Pero hoy es tan raro verlos por las calles como encontrar escobas de guano en las casas. Los escobillones, las bolsas y los recipientes de plástico los han desplazado.
Recuerda Livina que tendría algunos doce años cuando aprendió el oficio, transmitido por las madres de generación en generación.
Sentada bajo un árbol, con un vestido y polochers de rayas negras y unas canas fruto de su edad, Doña Livina ríe impetuosamente reviviendo momentos de su juventud, cuando tejía el guano entre el cuidado de sus hijos y los oficios de la casa para cumplir con los pedidos menguados por la modernidad.

