
Por: Frank Casado
Como ya sabrán Juan Isdro Pérez, a quien todos les llamamos «El Rubio del San Luis», por ser este el lugar de San José de Ocoa donde vivió, ha fallecido repentina y sorprendentemente. Les diré que era una persona a la que apreciaba, y en un grado bastante más alto de lo que yo mismo imaginaba. Esas cosas sólo las sabes realmente cuando no tienen remedio, y tras bastantes años participando como interactivo en nuestro programa Ecos de la Provincia T.V., surgió no diré que una amistad, pero sí un aprecio y un respeto al menos por mi parte. Me parecería pretencioso suponer reciprocidad en este caso.
Tengo que decirles que el fallecimiento de «El Rubio» me impresionó enormemente y me entristeció muchísimo, por el aprecio que le tenía y porque me parece injustísimo que alguien con esa actitud y esa bondad se nos fuera tan pronto.
Al final de las personas recordamos lo que vivimos con ellas, y de Juan Isidro Pérez, mi amigo «El Rubio», guardo el calor de las muchas horas, que a través de la línea telefónica compartimos en las que, algunas veces, fuimos adversarios, pero jamás enemigos. ¿Quién podría serlo de alguien como él?. «Un buen interlocutor y defensor del sector San Luis».
Jamás olvidaré cuando «ocupamos» su casa, junto a Roberto Cavada y su equipo, en una trasmisión especial, las gratas atenciones de él, de su esposa Nina y sus hijas Ingrid y Anny Pérez.

Querido Rubio, gracias por enseñarnos a muchos tantas cosas. Te echaremos de menos mucho más de lo que imaginas.

