
Por: Frank Casado
Durante la presentación del Plan Nacional de Educación, el pasado lunes 24 de Agosto, el Presidente Luis Abinader declaró que a pesar de la crítica situación económica que afronta el país, el Gobierno hará los sacrificios que sean necesarios para garantizar la conectividad y el acceso a la educación virtual a todos los hogares dominicanos. Informó que las clases del año escolar 2020-2021 iniciarán el próximo 2 de noviembre bajo la modalidad virtual, luego de que el periodo educativo estuviera en peligro debido a la situación que impera en el país por el Covid-19.
La mayoría de las escuelas acogerán la educación virtual como primera fase del nuevo año académico que está por comenzar para salvaguardar la salud de sus estudiantes y su personal ante la amenaza del Covid 19 sin perder de perspectiva que se puede extender hasta finales del año.
No obstante, esta nueva realidad deja al descubierto un cúmulo de preocupaciones para los padres, que van desde el temor a que sus hijos e hijas no aprendan, tener que fungir como asistentes de maestros y poder contar con los equipos tecnológicos necesarios, hasta tener servicio de internet y un espacio idóneo de estudio en el hogar.
Todo esto, a la vez que los padres y las madres trabajan remoto y algunos otros de manera presencial, quienes tienen que hacer malabares para ajustarse para que sus hijos reciban educación mientras ellos pueden cumplir con sus trabajos.
No se puede esperar que la virtualidad se aplique sin problemas en tan corto tiempo: “El proceso de transición no va a ser de la noche a la mañana, y dudo que de Agosto a Noviembre sea suficiente. Se cometerán errores. Los escuelas deberán aprender a trabajar a distancia, para los colegios privados también será algo nuevo, La cuestión es que deben estar abiertos a hacer los ajustes necesarios en el menor tiempo posible.
De algo si estamos seguro, la puesta en marcha de nuevas formas de educar es un desafío que traerá un impacto en términos de calidad educativa.

