
El 8 de abril de 2025 quedó marcado como una de las fechas más dolorosas en la memoria colectiva del país. Aquella noche, el colapso del techo de la discoteca Jet Set, propiedad de Antonio Espaillat, convirtió un momento de alegría en una tragedia irreparable en Santo Domingo.
En medio de un concierto del icónico merenguero Rubby Pérez, la estructura cedió, arrebatando la vida del artista y de otras 234 personas. Más que cifras, son historias, familias rotas y un país entero que aún no logra cerrar esa herida.
Ha pasado un año, pero el dolor sigue intacto. La ausencia pesa, el silencio duele y la memoria insiste. Cada víctima representa una deuda moral que el país no puede ignorar. La sangre derramada aquella noche aún clama por justicia.
Esta tragedia no solo dejó luto; también dejó preguntas sin responder y una exigencia firme: que se establezcan responsabilidades, que se actúe con transparencia y que se garantice que nunca más una negligencia cobre tantas vidas.
Hoy no es solo un aniversario. Es un recordatorio de que el olvido no es opción. Es un grito colectivo que exige verdad, consecuencias y cambios reales.
Desde Ocoa Incide, nos unimos al dolor de cada familia afectada y reiteramos que la justicia no puede seguir siendo una promesa, debe convertirse en una realidad.

