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A propósito del proyecto de ley de agregar al nombre del Parque Eugenio María de Hostos el de Jack Veneno

28 abril 2021

Por: Yoni Cruz

A propósito del proyecto de ley del honorable diputado Orlando Salvador Jorge Villegas de agregar al nombre del Parque Eugenio María de Hostos el de Jack Veneno.

El honorable ha anunciado un proyecto de ley que pretende agregarle al nombre del parque Eugenio María de Hostos el del “campeón de la bolita del mundo” recién fallecido, Jack Veneno.

Particularmente, no le veo mucha importancia a que le pongan a cualquier cosa el nombre de este hombre que emocionó a miles de dominicanos en los años finales de los 70 y principios de los 80. Está chula la escultura colocada allí hace dos años, y podrían hasta ponerle al anfiteatro su nombre, si se quiere ligar su nombre al lugar por excelencia de los espectáculos de lucha libre profesional que él lideraba. Pero de ahí a alterarle el nombre a un parque por todos conocidos con el de un pro-hombre como lo fue el educador, intelectual, sociólogo, filósofo, escritor y político, al menos sería erigir un monumento al ridículo, no porque no lo merezca el personaje de los saltos mortales y las patadas voladoras, sino porque sería una exageración, un atropello al que ya tiene, que es un auténtico héroe de este pueblo, con aportes que perduran en el intento de construcción de un país y una América enrumbada por mejores caminos de desarrollo social, cultural y de unidad (Dios me libre de desmeritar a quienes consideran a Jack un gran héroe.

Yo disfruté una etapa de su apogeo, pero tengo mi propia idea y mi propia experiencia, y por ninguna razón entraría en la mala práctica de hablar mal acerca de un hombre que falleció en paz con la sociedad y que sufrió tanto batallando con su enfermedad).

Creo que la propuesta del diputado del PRM es populista, negativa porque desmerita a una figura histórica con la de “El Sembrador”, y porque nos recuerda lo hecho por el pasado ministro de Cultura, que cambió el nombre de Enriquillo Sánchez al Salón Principal de ese ministerio para reconocer a Juan Bosch, que aunque merece todo honor, era una decisión improcedente y atropellante, un bochorno que el mismo Bosch habría rechazado con energía.

El honorable diputado podría muy bien embarcarse en proyectos más útiles y trascendentes para nuestra juventud y el país, porque lo cierto es que este que propone luce como un intento populista que busca aprovechar la reacción que ha provocado en la ciudadanía la ida del hijo de doña Tatica.

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