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Y que yo me llevé al río…..

13 agosto 2025

Por: Asdrovel Tejeda

Y que yo me la llevé al río
Creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago,
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.

(Fragmento de La casada infiel, Federico García Lorca)

Pronto desaparecerán estos versos,
como desaparece nuestro idioma,
raíz de nuestra identidad,
perdida en los balbuceos fañosos
de una gleba extraviada
en la oscuridad de sus noches sin sentido.

Pero lo más dramático
es que tampoco habrá río
donde llevar la mozuela.
Están muriendo.
Muchos ya son apenas hilos de agua,
regolas camino a su muerte.

Los ríos fueron caminos líquidos
por los que avanzó la humanidad.
En sus orillas nació la civilización,
y en su curso se sostuvo la vida.
Pero la extracción de arena,
la tala indiscriminada,
y el fuego que devora bosques,
bajo la mirada indiferente de todos,
nos conducen, más temprano que tarde,
a la desaparición como especie.

Y lo pesaroso es que parece no importar.
Vivimos de apariencias,
de egos trasnochados,
de fotos sonrientes de funcionarios
que jamás muestran la magnitud del desastre.
Mientras tanto,
nuestros bosques quedan yermos
y el agua se extingue.
Las generaciones futuras
maldecirán nuestros nombres,
llorando sed e impotencia.

¡Me muero, tata! —me dijo—
¡Me muero, mamá! —gritaba—.
Tengo una sed de martirio,
siento un fuego que me abrasa.
¡Tráigame cartas, Tita!
¡Agua! ¡Agua! ¡Agua, mamá!
¡Agua! ¡Agua! ¡Agua, tata!

Que pronto que viene el día,
que pronto que viene el día…
Y si es cierto que hay un dios,
que corte el alba,
que corte el alba y ese grito…
ese grito de ¡agua! ¡agua!
¡Agua, tata! ¡Agua, mamá!

(Agua Tata, Indio Duarte)

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