
Por: Francisco Casado Arias
El once (11) de noviembre de 1918, finalizó la que hasta el momento había sido la guerra más devastadora de la historia humanidad, un conflicto que sería la antesala de otro que, años más tarde, tendría aún consecuencias más terribles.
La Primera Guerra Mundial, un conflicto que dejó más de 20 millones de muertos entre civiles y militares y más de 20 millones de heridos en territorio europeo, había finalizado, luego de un acuerdo entre representantes franceses y británicos de La Triple Entente y los representantes de los imperios alemán y austro-húngaro.
10 años más tarde, un doce (12) de enero del año 1928, nace en New Castle (Inglaterra), el niño Luís José, fruto de la unión matrimonial de los señores David Quinn y María Cassidy (Fallecidos). De familia pequeña, con apenas un hermano, la vida le puso trabas desde temprano. Tras la muerte de su padre quedó bajo el cuidado de su abuela, quien fue guía y sostén en su formación.
Desde ahí comenzó a forjarse un ser humano comprometido, solidario y cercano a su gente, de esos que no esperan cargos para servir, sino que nacen con la vocación de ayudar. Niño que con el transcurrir inexorable del tiempo se habría de convertir en un mensajero de la Buena Nueva de Dios, y de igual manera, en un coloso del trabajo social y un ferviente abanderado del desarrollo de San José de Ocoa.
En 1932, con apenas 4 años de edad, su padre moría en su tierra de origen, y es su abuela la que se encarga de su cuidado, llevándolo a la ciudad de Toronto (Canadá) donde inicia sus estudios primarios, en la Escuela Duke Of Cork en la que permanece por alrededor de cuatro años. Luego pasa a la Escuela Coral de Monseñor Román, durando dos (2) años en cada una de estas respectivamente.
Desde temprana edad siente el deseo de hacerse Sacerdote, y de formación Cristiana, no vacila en inscribirse en la Universidad de los Padres Scarboros; Universidad en la que se dedica a estudiar decididamente, estudios que jamás abandono hasta graduarse, viendo convertido en realidad su sueño de ser un servidor del Señor, condición que cumplió con creces, siendo un sacerdote a tiempo completo, dueño de un corazón gigante y poseedor de una fuerza de voluntad inquebrantable y de una vocación de servicio a toda prueba.
Allí nació su fortaleza, su sensibilidad y su compromiso con los demás. Su compromiso con los valores cristianos le llevó a adoptar una postura ética y humana que chocaba frontalmente con la violencia y los fanatismos de la época. Su historia es la de un hombre dividido entre la vocación religiosa y su compromiso social.

Según narra José Manuel Arias Martínez, en su libro “Cómplices de una Historia”, el día 26 de agosto de 1965, llega a Ocoa el Padre Luis.
“Su llegada a San José de Ocoa se puede catalogar como una verdadera bendición del Señor, un regalo del Todopoderoso, y es que tan pronto llega a nuestro pueblo inicia una fructífera labor a través de la Asociación Para el Desarrollo de San José de Ocoa(ADESJO), institución de la que se convierte más que en Director Ejecutivo, en bujía inspiradora y en timonel, luchando por el desarrollo de esta comunidad, a la que entrega todas sus fuerzas, sueños y sus anhelos, cumpliendo coherentemente con su enunciado, que en él fue praxis, de que la vida sea buena, abundante y para siempre”. Narra José Manuel Arias.
Obras Construidas por el Sacerdote Luis Quinn
1.- construcción de cientos de Kilómetros de caminos vecinales.
2.- Cientos de acueductos Rurales
3.- Construcción de Clínicas Rurales
4.- Construcción de más de 70 Escuelas
5.- Centros Comunitarios
6.- Impulsor de la Educación desde el Colegio La Altagracia
7.- Centro Padre Arturo
8.- Construcción de Canales de Riego
9.- Construcción de 2000 viviendas.
10.- Reparación de otras 7000 viviendas.
11.- Plantación de 13 millones de árboles para la reforestación, incluyendo la plantación de árboles frutales en 126 mil tareas de tierra.
12.- Conservación de suelos extendida a 220 mil tareas de tierra.
Y una cantidad de obras importantes en nuestra hoy provincia San José de Ocoa.

Su último deseo: “Que me sepulten en una caja de pino”
Antes de su muerte, reafirmó su voluntad de que le sirviera de ataúd una caja de pino, como las que los campesinos pobres de República Dominicana utilizan para sepultar a sus muertos. Y que su cuerpo, además, fuese trasladado a Ocoa, «porque ahí es donde pertenezco», dijo. En efecto, sus restos fueron llevados a Ocoa y sepultados en una caja de madera de pino.

Durante el tiempo que estuvo en este pueblo, vivió en la «casa parroquial», una casita de madera junto a la parroquia, que había encontrado al llegar al pueblo en 1965, cuyas puertas estuvieron siempre abiertas. Allí el padre Luis recibió, sin excepción, a la innumerable cantidad de personas que pasó a visitarle o a reunirse con él por razones de trabajo: desde los presidentes de República Dominicana hasta el más humilde campesino.
En definitiva, en la historia republicana del país, por el Palacio Nacional no ha pasado ningún mandatario que haya construido más obras, en lo que hoy es la provincia de San José de Ocoa, que las construidas por el Padre Luis José Quinn.
Luis Quinn no solo vivió…..Dejó huellas en cada paso que dio.

