Saltar al contenido

Si usted tiene previsto ir a un rio en Semana Santa, lleve su agua, porque están secos, no hay agua

2 abril 2022

República Dominicana.- En los municipios San Cristóbal, Baní, Azua, Neiba, San José de Ocoa y San Juan hay una cadena de ríos que agonizan o se han secado de forma total, porque los bosques que protegían sus cuencas ya no existen.

Entre ellos se encuentran los ríos Nigua, Baní, Ocoa, Yubaso, Tábara, Panzo, Estero y Barrero de Neiba, y el San Juan, los cuales sólo conducen agua cuando llueve de forma torrencial, pero se esfuma al cabo de unos días.

La situación de los ríos de la provincia Azua es más patética aún, porque han muerto casi en su totalidad.

Esta provincia sobrevive por las aguas del río Yaque del Sur que aporta ocho metros cúbicos de agua por segundo para la producción agrícola a través del canal Ysura.

Y es que los ríos Chiquito, Las Charcas o Grande, Vía, Irabón, Jura y Tábara, sólo tienen un poco de caudal en su parte alta, porque desde que entran a la ciudad desaparecen.

Esto ha llevado a que se haga una sobre explotación de las aguas subrerraneas de Azua con el uso de campos de pozo, lo cual representa una amenaza para su creciente agricultura, porque sus suelos corren el riesgo de salinizarse como ocurrió en el Este del país.

De igual forma, se secó el río Blanco de Jimaní y otros como ocurrió en el vecino Haití, donde sus ríos desaparecieron porque acabaron con sus bosques.

“Hay ríos que tienen problemas de caudal, porque ha habido un proceso de deforestación”, dijo el director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi).

Agregó que los ríos del país están sedimentados y han perdido su cauce original expandiéndose de su lecho, lo que se ha convertido en una amenaza para la producción agrícola y la vida humana.

 No obstante, la zona más maltratada por la deforestación es la cuenca del río Yaque del Norte a la altura de Jarabacoa, porque toda la cuenca que recoge agua para las presas de Tavera y Bao, fue extremadamente explotada.

A una gran parte del alto Yaque sólo le queda verde la zona del parque Armando Bermúdez, en la Cordillera Central.

 “Es una desgracia tener ganadería en la parte alta de los ríos, porque nos está dejando sin agua. El río Yaque del Norte realmente da pena por la torrencialidad que tiene, lo cual ha arrojado más sedimentos a la presa de Tavera y Bao que agua por la erosión del suelo”, comentó Eleuterio Martínez.

Manifestó que por el problema planteado, los ríos dominicanos se han convertido en estacionarios, o sea, que solamente llevan un caudal importante en la época lluviosa, porque sus cuencas están “calvas”.

Produce alimentos
El río Yuna es la fuente de abastecimiento de la población dominicana, ya en sus cuencas es donde se produce la mayor cantidad de arroz, habichuela y plátano de este país mediante sistemas de riego.

Sin embargo, este río pasó de ser caudaloso a intermitente, pues prácticamente se seca en época de estiaje.

Y es que en su cabecera, desde la loma de Los Novillos, Loma Colorada, del río Colorado y la zona de Blanco, fue desmontado.

Fruto de esa situación en cada una de sus crecientes ha arrastrado cantidades inmensas de sedimentos, al punto que niveló su cauce con el pueblo de Bonao, que ahora está bajo la amenaza de que penetre en cualquier momento.

“El gran soporte, la gran mina alimenticia que tiene el país, se llama el río Yuna por lo que se precisa que se le dedique una atención especial, al igual que al Yaque del Norte y Yaque del Sur que le siguen”, consideró Martínez.

Pero la preocupación por el futuro del Yuna no sólo la expresa Martínez, sino las personas que nacieron y crecieron en sus entornos, quienes temen que le pase lo mismo que al Yubaso de San Cristóbal, que se secó.

 “En mi juventud recuerdo que cuando el río Yuna crecía había que esperar entre 15 días y un mes para cruzarlo, pero ahora este río se ha convertido en un cañito que uno cruza 48 horas después de hacer una creciente”, dijo el señor Ramón Reyes, de 72 años de edad, quien habita en la comunidad Los Platanitos del Yuna en la provincia Monseñor Nouel.

El peligro
La comisión de encausamiento de los ríos que integran el Indrhi y los ministerios de Medio Ambiente y Obras Públicas, identificó 52 puntos vulnerables en el país donde la gente vive con tensión cuando se habla de lluvia por las características de los ríos cercanos.

Entre ellos identificaron las comunidades Rancho Arriba, Las Auyamas y Arroyo La Vaca, que están bajo amenaza por el río Nizao, así como las comunidades Los Ranchitos y Sabana Larga, que viven en vilo por el río Ocoa.

Entre otras comunidades se encuentran también Canoa, Bombita, Jaquimeyes, Palo Alto, La Hoya, Uvilla, El Jobo y El Peñón de Barahona, todas anegadas cuando crece el río Yaque del Sur.

También identificaron el municipio Cambita Garabito, donde el río Yubaso penetra con cada crecida que hace.

La comisión identificó asimismo las localidades Sabaneta, Rancho Viejo, Jamo, Las Maras y Las Yayas, por donde el río Camú penetra cuando hace creciente.

Asimismo, las comunidades Los Quemados, Tramo Puente Cotuí-Las Matas, La Lechoza, Villa Riva, Arenoso, Barracote y Desembocadura, donde sus habitantes padecen las peores inundaciones causadas por el río Yuna.

IMG-20221107-WA0032