La Revolución del 24 de abril de 1965, fue la epopeya de más trascendencia en la historia dominicana del siglo XX - Ocoa Informativa Saltar al contenido
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La Revolución del 24 de abril de 1965, fue la epopeya de más trascendencia en la historia dominicana del siglo XX

En los primeros dos días de la conflagración cívico-militar que enfrentó a los que luchaban por la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones, contra sectores de las Fuerzas Armadas que se oponían ella, la revuelta ocupó las primeras páginas de la prensa nacional. Luego de un obligado silencio por la falta de “El Caribe”, “Listín Diario” y “La Información” aparecieron nuevos medios informativos dedicados exclusivamente a lo que se estaba viviendo desde el comienzo de la conflagración cívico-militar: “La Hoja”, “La Nación”, “Patria” y el “Boletín del gobierno de reconstrucción Nacional”.

Todavía el 28 de abril, cuando el presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson ordenó el desembarco de sus tropas en el territorio dominicano, las noticias de lo que acontecía solo circulaban a través de la prensa extranjera, la que era desconocida para la generalidad de los dominicanos. Especialmente se escuchaban en la Voz de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en otras emisoras extranjeras y con cierta dificultad, las informaciones relacionadas con la operación de las tropas norteamericanas y el supuesto interés de salvar vida y evacuar los ciudadanos de los Estados Unidos que residían en la zona de conflicto.

La idea de fundar el periódico Patria fue del intelectual Alberto Malagon.

Desde su surgimiento, el 14 de mayo de 1965, el periódico “Patria” se convirtió en la más destacada publicación representante de los intereses de los constitucionalistas y memoria diaria de lo que fue el acontecimiento político-militar más importante del siglo XX, en la República Dominicana. Pronto, el país comenzó a enterarse de los detalles de la guerra, la presencia americana y el Corredor de seguridad, su apoyo a las tropas del CEFA y San Isidro, la existencia del gobierno de Reconstrucción Nacional encabezado por el general Antonio Imbert Barrera; los préstamos millonarios facilitado por la Agencia Interamericana de Desarrollo, con el fin de ejecutar el pago a los empleados públicos y propiciar el control de la zona bajo ocupación militar; pero en especial “Patria” informaba de los combates, promovía las consignas, motivaba a los combatientes, exaltaba a los héroes, insistía en la resistencia, y dedicaba importante espacio a las actividades culturales y artísticas de los combatientes; “Patria” fue el periódico más importante de la Revolución de Abril y en él aparecen los detalles que marcaron ese período de la historia dominicana.

En “Patria” aparecieron los pormenores de la Revolución, en especial desde el momento en que los constitucionalistas quedaron divididos en dos zonas de guerra y con un “Corredor” controlado por los norteamericanos que dividía y debilitaba las fuerzas rebeldes. Informaba de la «Operación Limpieza» ejecutada por las tropas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) y de las Fuerzas Aéreas de San Isidro, bajo el mando del general Elías Wessin, con el apoyo de militares extranjeros. Reseñaba de lo que acontecía en el perímetro de la ciudad de Santo Domingo considerado “rebelde”, que concentraba su poder de fuego en los barrios de San Carlos, una porción de Gascue, Villa Francisca, Borojol, Ciudad Nueva y la zona colonial, principalmente. Sin proponérselo, “Patria” nos cuenta paso a paso lo que fue la guerra civil de 1965:

Los combatientes civiles y militares que luchaban por el regreso de Juan Bosch a la presidencia, estimados en 1,800 militares y 5,000 civiles armados distribuidos en 117 unidades de combates conocidas como “Comandos”, convocaron al Congreso Nacional y proclamaron al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó como presidente constitucional, el 3 de mayo de 1965. Los comandos, que integraban a civiles y militares, se organizaron por simpatía política, profesionales, localidades del interior, barrios y unidades que se identificaban con nombres de héroes o simplemente con letras y números. Los partidos que participaron en la parte constitucionalistas fueron el Movimiento Popular Dominicano (MPD), el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC), el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), y el Partido Socialista Popular (PSP); además existieron comandos de obreros, sectores sociales y laborales, sindicatos, asociaciones de profesionales, y estudiantiles.

Los Estados Unidos decidieron implicar a la Organización de los Estados Americanos (OEA), en la solución del conflicto armado. La propuesta norteamericana para un “Mando Interamericano” de las tropas de ocupación, fue presentada en la Décima Reunión de Consulta de los ministros de la OEA y aprobada a mediado de mayo con la oposición de México, Chile, Perú y la abstención de Venezuela. Mientras que Brasil, Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Honduras y Nicaragua se integraron a las tropas de ocupación, comandadas por el general brasileño Hugo Panasco Alvim y el mayor Bruce Palmer, de los Estados Unidos, con el nombre de Fuerza Interamericana de Paz (FIP), quienes participaron directamente atacando la zona constitucionalista los días 15 y 16 de junio, sin que lograran tomar bajo control el sector liderado por el coronel Francisco A. Caamaño Deñó.

El Periodico Patria circulaba en la zona constitucionalista.

En cuanto a la estrategia de los líderes constitucionalistas, para llevar la revuelta a otros pueblos de la República, estos decidieron elaborar un plan de ataques con el propósito de extender la guerra a las principales ciudades del país. En especial, se planificó el ataque a la Fortaleza San Luis de Santiago y la Fortaleza Duarte de San Francisco de Macorís. Además, se planeó atacar las fortalezas de Mao, Montecristi y otras localidades, siendo el alzamiento de San Francisco de Macorís del 25 de junio, el de más significación, al precio de decenas de combatientes y personas de la población civil asesinadas. La imposibilidad de propiciar una situación militar que llevara a los constitucionalistas al triunfo, y debido a la presión internacional que dificultaba que los Estados Unidos pudieran tomar bajo control la zona y derrotar a los constitucionalista, motivó desde la estrategia de ambos bandos un proceso de negociaciones en las que la Organización de Estados Americanos (OEA) se responsabilizó principalmente de encabezar las iniciativas que pusieron fin al conflicto.

Los bandos en pugnas firmaron el Acta Institucional el 31 de agosto, y se comprometieron a apoyar las elecciones que fueron fijadas para ser celebradas en un plazo no menor de seis ni mayor de nueve meses. Las negociaciones dieron paso al Gobierno Provisional de Héctor García Godoy, quien se juramentó el 3 de septiembre. Ese mismo día, el presidente constitucional Francisco A. Caamaño anunció su renuncia ante una concurrida manifestación celebrada en la Fortaleza Ozama, de la zona bajo su control.

Terminada la guerra los soldados constitucionalistas fueron concentrado en la Fortaleza de la Marina de Guerra que quedaba en la margen oriental del río Ozama en San Souci, constituyendo la “Brigada Mixta Gregorio Luperón”, mientras que los comandos comenzaron a entregar las armas y sus integrantes, muchos de los cuales no vivían en la capital, iniciaron el regreso a sus pueblos, el 12 de septiembre de 1965. El 25 de septiembre de 1965, regresó desde Puerto Rico el profesor Juan Bosch encabezando de inmediato una impresionante manifestación en el malecón, frente al obelisco “hembra” que culminó en la “Plaza de la Constitución”, antigua Fortaleza Ozama. Esta masiva concentración sirvió de colofón a lo que fue la Revolución de Abril, el acontecimiento histórico de más trascendencia en la historia dominicana del siglo XX. Todo ese proceso y la cotidianidad de la “zona rebelde” fueron reseñados día a día por el periódico “Patria”:

El primer número de “Patria”, bajo la dirección de Ramón Alberto (Chino) Ferreras, apareció el 14 de mayo y circuló hasta el número 156 de noviembre de 1965. Tuvo una segunda «época», también bajo dirección del Chino Ferreras. En esa última el periódico intentó mantenerse como un diario de circulación nacional, pero sin enfocarse directamente en los acontecimientos de 1965, lo que fue impedido por las autoridades. 

Durante los primeros días de la guerra los periódicos más importantes del país dejaron de salir, como fueron los casos del “Listín Diario”, “El Caribe” y “La Información”. En cambio, el conflicto permitió el nacimiento de nuevos medios informativos: “Patria”, “La Nación”, “La Hoja” y el “Boletín del Gobierno de Reconstrucción Nacional”.

Aunque se hace difícil determinar con precisión el momento en que los tradicionales periódicos dejaron de salir afectados por la crisis, pues las instituciones que poseen colecciones las tienen incompletas, se puede establecer que  “La Información”, impreso en Santiago de los Caballeros, circuló el 24, 28 y 29 de abril de 1965. Después de un largo silencio impuesto por la situación política, reapareció en la última semana de agosto del mismo año. Por su parte, el “Listín Diario” suspendió su salida al comienzo de la primera semana del conflicto y reapareció en la última semana de octubre, mientras que “El Caribe” hizo lo mismo y volvió a circular a partir del 28 de octubre de 1965.

Tanque de guerra en manos de la población dominicana

En cuanto a “La Nación”, periódico que comenzó a imprimirse en 1942 y que perteneció al tirano Trujillo, había desaparecido el 27 de julio de 1963 y sus talleres ubicados en la avenida Mella casi esquina avenida Duarte,  se encontraban inhabilitados. Resurgió con el mismo nombre durante la Revolución, dirigido por José Jiménez Belén y José Escalante Díaz como administrador. A partir del 5 de mayo regularizó sus tiradas y se le tuvo como voz informativa oficial del gobierno constitucionalista.

También, en los meses del conflicto salió regularmente apegado a los intereses del gobierno de Reconstrucción Nacional y de los Estados Unidos, el periodiquito conocido como “La Hoja”, que bajo dirección de Pedro Gil Iturbide apareció a mediados de mayo y concluyó sus tiradas en 1966 antes de finalizar el Gobierno Provisional de Héctor García Godoy. Por su parte, el “Boletín del gobierno de Reconstrucción Nacional” salió por primera vez el 13 de mayo y la última el 28 de agosto. Este boletín era el de menor incidencia y pasó desapercibido entre los lectores. Al parecer circulaba principalmente en las oficinas públicas de la zona bajo control del general Imbert Barrera; diferente a “Patria” que tenía gran incidencia en la zona de combate, y de manera clandestina en la zona controlada por los Estados Unidos y el gobierno de “Reconstrucción”.

Patria” —dice en la mancheta— es un periódico destinado a servir consecuentemente al pueblo dominicano en esta hora trágica para la nacionalidad dominicana en que el invasor extranjero pisotea nuestra soberanía, humilla a nuestra población indefensa, asesina a nuestra juventud y pretende prostituir a nuestras mujeres y nuestros amigos”, que salía diariamente a medio día, impreso en los “talleres de Patria” y dirigido por Tulio Carvajal bajo la administración de Mercedes Jiménez.

Resulta interesante y aclaratoria la narración que hace Ramón Alberto Ferreras Manuel, quien en realidad era el periodista que discretamente tenía la responsabilidad de sacar el periódico, ya que por estar «muy quemado» entendía que no podía aparecer públicamente como director. Cuenta el Chino Ferreras, como todos lo conocían, que la iniciativa surgió de Alberto Malagón, un intelectual de izquierda que antes había estado vinculado a la publicación del periódico “1J4”, órgano del Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Junto a este habló con los dirigentes catorcistas Juan Miguel Román, Rafael (Fafa) Taveras, Guido Gil, Emma Tavárez, Arsenio Ortiz, y Jimmy Durán, y se tomó la decisión de ocupar el local del periódico “La Nación”, que estaba en la Avenida Mella, con el fin de publicar un diario que circulara en horas de la tarde.

Esto no fue posible, debido a que otras personas habían recibido ese encargo. Por esa razón se propusieron utilizar la imprenta de la Editora Enriquillo, pero en medio de la guerra, constataron que no tenían los recursos para adquirir los materiales y comenzar la impresión. Para ese fin, contaron con el apoyo económico de Carlos Nolasco y Tulio Carvajal, quienes aportaron cien pesos que sirvieron para obtener papel en la Editora Duarte, quedando Carvajal como director y como administradora María Mercedes Jiménez (Chea), «una muchacha residente en la casa de su suegra, en la calle Salomé Ureña No. 8». También se contó con el apoyo de los linotipistas Félix Peguero y Conrado Roques, responsables de hacer que la maquinaria, una prensa Chandler que estaba instalada en un patio de la barriada de Villa Francisca, funcionara y de tirar el periódico en “formato de cuatro páginas tamaño ocho y media por once pulgadas».

Protesta de las mujeres contra la intervencion miitar americana

El primer número, que circuló el 14 de mayo, se compuso sin autorización de su administración, en los talleres del periódico “La Nación”. Entre los reporteros del diario patriótico se encontraba Alfredo Vásquez y Manuel Danilo Piña como redactor. Además, algunos de los que participaron en la revolución apoyaron los trabajos que se hacían para que el periódico no dejara de salir, entre ellos Brunilda Amaral, una estudiante relacionada con el partido 1J4.

El periódico, que en ocasiones tuvo que ser impreso en mimeógrafos, trajo secciones fijas relacionadas con el conflicto que se estaba viviendo, como por ejemplo «Concho Primo, Que Joroba!», una expresión dominicana de principios de siglo XX, firmada por un tal «Siño Ambrosio» que de manera jocosa decía ser escrita por alguien que se encontraba «debajo de la cama» y no había querido «dar su nombre completo a los lectores por razones de seguridad yancófila y sanisidriana». También traía, aunque esto no era sistemático, la sección «Canticios» firmada por «T. Achepe», Noticias locales, noticias internacionales y la sección «Mundo del Trabajo» que era redactada por el dirigente sindical y de izquierda Julio de Peña Valdez. Incluía poemas sueltos, y las «Páginas Literarias», espacio dedicado fundamentalmente a la poesía patriótica.

Como el medio informativo servía de vocero a los revolucionarios, casi siempre traía a pies de páginas, consignas que tomadas cronológicamente como iban apareciendo, dan indicios sobre la situación que se fue desarrollando desde mayo hasta octubre de 1965: 1) Fuego con los yanquis….; Quisqueya, sí…. ¡yanquis, no…!Soberanía con paz, pan y libertad…!; «Fuera los invasores yanquis!..; «Contra el yanqui invasor: ¡movilización popular!; «Contra el yanqui invasor ¡organizar al pueblo!Tarea básica de la paz: ¡prepararse para la guerra!; Contra el cerco maldito: ¡el trabajo clandestino!Para organizar los comandos: ¡disciplina militar!El gobierno se fortifica: ¡conversando con el pueblo!Dar muestras de valor: ¡evitando la imprudencia!¡Compatriota: unidad contra la ocupación militar yanqui!Compatriotas: ¡unidad en pro de la revolución democrática!; Fuera los genocidas del gobierno ¡fuera!.

Patria” trascendió los días de la Guerra de Abril, la que formalmente finalizó el 31 de agosto de 1965 con la firma del Acta Institucional y la instauración del Gobierno Provisional del doctor Héctor García Godoy; pero a partir de ese momento el periódico comenzó a tener dificultades tanto para su impresión como para su circulación. Estuvo saliendo, al parecer, hasta el número 192 del 15 de noviembre de 1965, impreso a mimeógrafos y reapareció en octubre de 1966, cuando ya Joaquín Balaguer ocupaba la presidencia de la República. Con nuevo formato e impreso en otra prensa, el periódico teniendo a Ramón Alberto Ferreras como director, quien pidió excusas «a sus lectores por la forma poco vistosa en que presenta su edición de reapertura, la cual se debe a la agresión de que fuera víctima nuestro local y la mayor parte de nuestra tirada de la mañana del lunes 20 del corriente».

En ese número también se informó de la incautación del periódico de parte de la policía, en allanamiento hecho a la imprenta Carmen, propiedad del periodista que estaba ubicada en la 19 de Marzo casi esquina José Gabriel García. La represión buscaba detener su circulación, ya que las autoridades alegaban que la publicación no tenía «autorización para ser editada», aunque la verdadera razón para que el gobierno de García Godoy lo clausurara, era que se le tenía como vocero de sectores que habían participado en la Revolución.

Fuente: Alejandro Paulino Ramos