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Hacía Falta una Pandemia

Por Ricardo Sánchez

El 2020 ha sido un año de aprendizaje para toda la humanidad, un año que ha cambiado nuestra forma de vivir y de ver la vida, que nos ha hecho mirar en retrospectiva y analizar cada uno de los aspectos de nuestro accionar y nuestra forma de ser.

El coronavirus ha transformado en unos meses la cotidianidad dándole la vuelta a nuestro estilo de vida, sacándonos de nuestra zona de confort y mostrándonos lo frágil que es la humanidad, la economía mundial y la vida misma. Algunos consideran la pandemia un engaño, un fraude, un plan macabro creado por un grupo de líderes mundiales basado en el miedo y la falsa propaganda, el llamado Proyecto Blue Beanes, una de las teorías que apuntan a que todo es simplemente un plan macabro bien estructurado salido de mentes sombrías comparables al famoso Aleisteir Crowley, sin embargo, las grandes mayorías creen en las informaciones de la OMS y las organizaciones de salud de cada país que presentan al Covid19 como un virus respiratorio con gran poder de contagio y acatan masivamente los llamados al distanciamiento social, la cuarentena y los toques de queda.

Las medidas son acertadas y oportunas para algunos y paradójicamente para otros representa retos nunca antes vividos debido a la precariedad que supone un encierro en condiciones de hacinamiento y pobreza, sin embargo, la pandemia ha despertado un espíritu de altruismo y desapego de lo material en miles de personas que se han convertido en ángeles o héroes que oportunamente llegan a llevar tranquilidad a los más necesitados a través de las donaciones de alimentos, medicamentos y en algunos casos artículos de primera necesidad.

Hacía falta una pandemia para sacar a relucir la grandeza de los héroes anónimos que se levantan día tras día con un corazón dispuesto a brindar ayuda a los demás, para que nos diéramos cuenta de tantas cosas insignificantes que nos robaban el tiempo que podíamos dedicar a nuestras familias y que pensábamos indispensables, para que conociéramos los verdaderos y falsos líderes políticos y sociales, si, hacía falta una pandemia, una catástrofe mundial, un hecho desafortunado y universal para que recobrásemos nuestro lado más piadoso y para que entendiésemos que somos más fuertes cuando luchamos en pos de un objetivo común, para que abriésemos nuestros corazones y fortalezcamos nuestra fe, para ser mejores personas… en fin, hacía falta una pandemia para hacernos recapacitar nuestra manera de vivir y de convivir con los demás, para que seamos mejores seres humanos.

Es momento de abrir los ojos y conocer en realidad de quienes estamos rodeados, pues como dijere Alfred en el film Batman The Dark KnightHay hombres que solo quieren ver arder al mundo, pero también están esos otros que imitan ejemplos como el de Madre Teresa de Calcuta quien en una ocasión dijere: Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.

Así que en estos tiempos difíciles pon en práctica lo siguiente: Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más. No hay nada que nos haga sentir mejor, que dar lo mejor que tenemos a otras personas, especialmente en aquellos momentos en los que están peor. Se trata de un gran ejercicio de empatía.