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Nicio Emilio Ciprian aprendió a tocar guitarra sin maestro, en las lomas de Ocoa

25 septiembre 2024

Por: Francisco Casado

No sé cómo llegué a entrar al lugar pues con mi escasa edad, apenas unos 14 a 17 años, no me lo permitan. Tampoco recuerdo si andaba con alguna amiga -a los 15 años era muy común apenas «amores platónicos». Eran escasos los conciertos -y los lugares específicos y a horas determinadas- lo cierto es que para mi asombro pude entrar a la Boite del Club que estaba frente al Parque central de Ocoa. Allí conocí a Nicio Emilio Ciprian, quien ofrecía un concierto con su voz y su guitarra.

De inmediato, me llamó la atención la transparencia y la sencilla, radiante luminosidad de su voz y el impresionante rasgueo de su guitarra. Por lo menos esa impresión me llevé esa noche en este lugar . Una voz armónica, equilibrada, sublime y juvenil.
Nicio Emilio Ciprian cantaba sólo. En algunas actividades sociales amigos le acompañaban. Fue uno de los primeros cantantes de Ocoa en grabar discos sencillos, como se le llamó al disco de pasta.

Era muy común verlo, como todo trovador, al caer la tarde, sentado en el frente de su casa, en la calle Josefa Mascaró, entonar canciones de amor, aprecio y desprecio, como su hit de la época: «Para que querernos, con tanta pasión, si solo tristeza y amargura dejas en mi corazón «.

Aprendió a tocar su guitarra, sin ningun instructor; sólo, mientras trabajaba en la comunidad de Los Peña,

Murió con su compañera al lado, su guitarra, en una tarde cualquiera, dejando temas que han sido escuchado por todos y siguen siendo temas de referencia cuando se habla de artistas nacidos en San José de Ocoa.

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