
“Camino enojada con el mundo pero, en realidad solo estoy peleando conmigo misma. Y ya no quiero pelear más, estoy demasiado cansada. Quiero ser yo misma”. Así habló “Santana López” en la exitosa serie juvenil “Glee”, en un alegato al amor libre y a no vivir en el armario.
Ese icónico momento de la serie musical es uno de los que consagró a la actriz que daba vida a Santana, Naya Rivera, como un ejemplo para los jóvenes LGBTTQ del mundo y para el feminismo “millennial”. Y, además, Rivera, estadounidense de ascendencia puertorriqueña, ha sido durante años un referente de artista latina.
El pasado lunes 13 de julio, desgraciadamente, la noticia de su muerte conmocionaba al mundo. Llegaba tras 5 días de búsqueda, desde que desapareció el miércoles anterior, 8 de julio, mientras navegaba con su hijo en el lago Piru de Los Ángeles.
El portal de noticias TMZ reveló ayer que la autopsia confirmó que se trató de un ahogamiento accidental y que no había indicios de alcohol o drogas en el cuerpo de la artista.
Ahora, el mundo entero le rinde homenaje dentro y fuera de internet. Son muchos los que la recuerdan como una defensora de la igualdad y la visibilidad. Una luchadora que brillará eternamente en el firmamento de los famosos.
Artista desde la cuna
Las raíces de Naya Rivera eran principalmente latinas, concretamente puertorriqueñas. Pero también corría por sus venas sangre alemana y afroamericana. Nació el 12 de enero de 1987 en Santa Clarita, California. Hija de la modelo Yolanda Marie Previtire y el actor George Rivera, tenía dos hermanos menores, Mychal y Nickayla.
Aunque dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación cuando era un bebé, como actriz de anuncios publicitarios, su primer papel relevante vino en 1991. Naya tenía 4 años, y formó parte del elenco de “The Royal Family” en 1991, lo que le valió una nominación a los Young Artist Awards.
A partir de ese momento, Rivera concadenó papeles pequeños y episódicos en todo tipo de series; como “The Fresh Prince of Bel-Air”, “Baywatch” “Family Matters”, “CSI: Miami”, “8 Simple Rules”; así como varias apariciones en “The Bernie Mac Show”. Incluso actuó en los escenarios teatrales para “U Don’t Know Me: The Musical”. Un arduo camino hacia la interpretación que compaginó con trabajos de niñera, dependienta y teleoperadora.
No obstante, su salto a la fama vino en 2009, cuando fue elegida para dar vida a Santana López, una de las estrellas de la popular serie musical y juvenil “Glee”, que relataba las aventuras de los miembros del coro de un instituto estadounidense.
Aunque el personaje de Santana era al principio más secundario, encarnando a una de las animadoras del equipo de fútbol cuyo rol era casi de antagonista, a mediados de la primera temporada empezó a cobrar relevancia y, a principios de la segunda, pasó a formar parte del elenco regular. Un protagonismo que creció gracias a un romance que visibilizó al colectivo LGBTQ para toda una generación.
Referente del amor libre
Y es que si bien el reparto de “Glee” ya contaba con un personaje gay entre sus protagonistas, con Naya Rivera y su compañera Heather Morris dieron un paso más al incluir también una historia sobre amor lésbico. Algo que, tal y como desveló la propia Rivera, no fue sencillo.
“Al principio a los personajes de Santana y Brittany (interpretada por Heather) solo se les permitían escenas de pequeños besos cortos y rápidos, porque los guionistas tenían que asegurarle a la cadena que tratarían el tema de puntillas”, explicó en su libro biográfico “Sorry Not Sorry: Dreams, Mistakes, and Growing Up” (2016).
Según la actriz, lo que permitió que eso cambiara y “Brittana”, como apodaban los seguidores a la relación entre las dos animadoras, tuviera tanta visibilidad y desarrollo fue, de hecho, la propia comunidad de fanáticos: “quién sabe si, de no haber sido por la efusividad hacia verlas juntas, los guionistas se hubieran tomado tan en serio la relación”, dijo, y comentó que “los fans deberían tener crédito por ello”.

