
LA HISTORIA DE LA CALLE EL CONDE
La calle El Conde viene por el nombre del Don Bernardo de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalva y Capitán General de la colonia, quien el 23 de abril del 1655 defendió la Puerta con gran gloria contra el dictador inglés Oliver Cromwell y las tropas inglesas invasoras.
En aquella ocasión la puerta fue reabierta, y se le agrega una plataforma; también fue reforzada como baluarte, con dos cañones.
El autor del proyecto fue el Capitán Francisco Vicente Durán; los diseños fueron enviados por el Conde de Peñalba al Rey de España, con una nota que decía: “.. puerta que se llamaba cerrada y hoy se llama puerta del Conde..”.
Pocos años después, con la extracción de algunos bloques, la puerta perdió su consistencia en la base y fue reconstruída en piedra durante el gobierno de Francisco de la Rocha Ferrer. La última restauración de la Puerta del Conde fue en el 1976, obra del Arq. Cristian Martínez Villanueva, ordenada por el Presidente Balaguer.
La emblemática Calle el Conde , que data de 1543, inicia en la Calle Las Damas y termina en la Palo Hincado.
Llamada Calle del Clavijo, en la época colonial, nombre de un personaje que representaba la pobre realidad del tiempo. En el periodo de la dominación Francesa la llamaban Imperial. Después de la separación de Haití, Separación, y durante un periodo después de la Independencia la llamaron 27 de Febrero .
Fue durante muchos años, el centro comercial más grande del país, donde los dominicanos se daban cita en sus emblemáticas tiendas, bares y hoteles, o simplemente a pasear o galantear.
“Los Muchachos” y “Los Arcos”, donde podíamos comprar zapatos de calidad; Tiendas como “La Opera”, “Flomar”, “El Palacio” y “López de Haro”, exhibían la moda en el vestir de aquellos años; en “Pol Hermanos” para adquirir todo lo relativo a útiles de oficinas, artísticos y librería. Ferretería Morey, para herramientas, artículos ferreteros y deportivos como caza & pesca.
Caminando por sus aceras bien cuidadas y limpias, el “olor a café”, te anunciaba la cercanía al emblemático sitio “La Cafetera”, donde el Sr. Paliza, ciudadano de origen español, y sus empleados molían y colaban la aromática bebida, para sus “Habitúes”, entre los que se encontraban políticos, artistas e intelectuales de la época.
La tienda de juguetes “La Margarita” con su espectacular muñeco animado “Santa Claus”, riendo a carcajadas por las cosquillas que le hacían unos enanitos en la planta de los pies, y el agradable olor a manzanas y uvas, nos indicaba el inicio de la temporada Navideña.
El cine Rialto, en su cartelera exhibía las ultimas películas de Hollywood, con los ídolos actorales: “Sean Connery” como James Bond, “Clint Eastwood y Le Van Cleef”, en sus memorables papeles de vaqueros del viejo Oeste Americano y las bellas actrices: Raquel Welch, Ursula Andrews y Brigitte Bardot, hacían suspirar con sus atractivos físicos a cualquier mortal del género masculino.
El Bar-Restaurante Roxy, con su ambiente climatizado, y sus vidrios tintados era el lugar preferido de los etílicos para entre “trago y trago” oír en la vellonera a los cantantes extranjeros: Tito Rodríguez, Felipe Pirela (El bolerista de America), Chucho Avellanet, Lucho Gatica, Javier Solís y otros. Del patio: Lope Balaguer, Francis Santana (El Songo), Nini Cáffaro, Rafael Solano y los pimentosos merengues de Johnny Ventura, Félix del Rosario y sus magos del Ritmo.
Si querías oír en la placidez de tu casa esos y otros cantantes “Musicalia” era la tienda mas completa en su genero, para adquirir los discos de pasta o vinilo llamados L.P. “Long Playing”, por sus siglas en ingles o de larga duración y el sencillo 45 RPM, el cual contenía dos canciones, una en cada lado o cara del mismo.
Los edificios que enmarcan el perfil urbanístico de esta calle, son el mejor ejemplo de la arquitectura colonial y moderna del siglo 20, en la Republica Dominicana:
Los palacios de Borgella y Consistorial, entre las calles “Las Damas” y “La Hostos, de estilo afrancesado; otros como los edificios “Baquero”, construido por Benigno Trueba Soares en 1928 , el “Copello” construido por el Arq. Guillermo González en 1939 , la “Casa Plavime”,construida por Leo Pou Ricart y José Antonio Caro Álvarez, en 1936, el ” Cerame”construido por el ingeniero Benigno de Trueba para la firma Cerame & Company de Puerto Rico en 1923 , “Saviñón” “González Ramos” y el “Díez” , terminado por. Benigno Trueba en 1929, en este último funcionaba en uno de sus pisos superiores el Ives System Institute, una escuela de enseñanza del idioma ingles, que dirigía muy eficientemente, con un estilo novedoso el Sr. Miguel A. Victoria.
En 1965, el gobierno constitucionalista dirigido po el Coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó, que enfrentara dignamente la segunda invasión norteamericana del siglo XX, tuvo su sede en el Edificio Copello , el cual aún muestra los impactos de las balas en sus paredes.
La calle El Conde en esos años convulsos, era el bastión de los constitucionalistas.
Desde finales de los años 80, es la única calle peatonal de Santo Domingo, condición que permite a sus visitantes paseos más confortables en que se puede apreciar en toda su dimensión la arquitectura de sus edificios coloniales, sus cafés y sus tiendas.
El 8 de diciembre del 1990, al ser parte de la Zona Colonial fue declarada Patrimonio de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco). Siempre ha sido uno de los lugares turísticos más visitados del país
A pesar de la importancia turística e histórica de la calle El Conde es evidente el descuido de las autoridades municipales y turísticas con el mantenimiento de esa histórica vía.
Aunque la cantidad de público que escogía El Conde para el esparcimiento sano y hacer sus compras de ropa y zapatos ha disminuido, esa vía todavía es una de las más utilizadas para el paseo y su consiguiente exhibicionismo.

