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La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura

25 junio 2024
La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura

Por: Yoni Cruz

El pasado sábado 25 de mayo, centenares de entusiastas devotos desfilaron por las calles de Cotuí, con atuendos rojos, cánticos y el incesante sonido de los atabales. La celebración tenía un motivo muy especial: la procesión de la Cofradía del Espíritu Santo.
Esta cofradía representa una de las más antiguas y arraigadas tradiciones socioculturales y religiosas de la comunidad, la cual es celebrada desde 1531.
La festividad es una manifestación vivaz de la idiosincrasia del municipio de Cotuí, que cada año, en vísperas del domingo de Pentecostés, se viste de fiesta en honor al Espíritu Santo.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
La Paloma dorada, junto al rey y la Reina del Espíritu Santo, encabezan la procesión del pasado 25 de mayo en Cotuí. 

Orígenes y evolución de la Cofradía
La Cofradía del Espíritu Santo fue introducida en Cotuí por colonos europeos en el siglo XVI, convirtiéndose en uno de los primeros fenómenos de sincretismo cultural y religioso en la isla al mezclarse con la cultura africana de esclavos ladinos y bosales. Los negros ladinos, ya cristianizados, fueron fundamentales en la instauración de la cofradía, llevándola a convertirse en una de las primeras del país.
Este sincretismo cultural se refleja en la festividad a través de la música, el baile y los rituales, que integran elementos africanos y europeos, fusionando la fe católica con las ancestrales prácticas tradicionales africanas.
En las procesiones actuales es notoria la mayoritaria participación de la juventud, y los bailes mezclan pasos de atabales con movimientos del dembow, pero el fervor de todos por la tradición de esta celebración parece mantenerse con mucha fuerza.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
La Cofradía es un sígno de identidad que integra a la sociedad del municipio de Cotuí, una expresión clara de dominicanidad.

El ritual y la procesión: Un espectáculo de fe y devoción
La celebración de la fiesta del Espíritu Santo en Cotuí está marcada por un vibrante desfile por las calles del municipio, con los participantes vestidos en tonos rojos, simbolizando la energía y la devoción hacia el Espíritu Santo. Los devotos se congregan para una procesión que incluye paradas en casas de devotos y miembros de la cofradía, donde se interpretan alboradas con una combinación única de instrumentos: el palo mayor, el adulón o alcahuete, y la güira. Estos instrumentos, hechos de troncos de árboles huecos (aguacate o javilla), crean una resonancia única que acompaña los cantos de salves y bailes durante el recorrido.
Como muestra de la masiva participación de los devotos cotuisanos, diversos grupos de atabales se distribuyen entre los peregrinos a lo largo de la procesión, que inicia en la calle Manuel Antonio Reyes del barrio La Gallera, llegando a la casa de la Cofradía del sector El Tamarindo, para luego subir a la calle Enriquillo y continuar por la avenida 27 de Febrero hasta el sector El Hato, donde se recoge el Santo en la casa de Golé. A continuación, la procesión avanza por las calles Gregorio Lázala, Hostos, Padre Billini y Román Hernández Glass hasta llegar al punto de partida, donde se congregan en un acto final de veneración y agradecimiento.
La paloma, uno de los símbolos centrales de la festividad, guía la procesión como emblema del Espíritu Santo, en quien los devotos confían para recibir milagros y bendiciones.

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La integración de los devotos de esta festividad es una constante que se transmite de generación a generación. Durante el trayecto de la procesión la gente se va integrando, una vez en grupo otra de manera individual.

La significativa conexión con la comunidad
Más allá del espectáculo visual y sonoro que resulta del colorido desfile, la Cofradía del Espíritu Santo tiene una profunda conexión con la comunidad de Cotuí. Cada año, las casas de los devotos se convierten en puntos de encuentro para la cofradía, fortaleciendo los lazos entre los participantes y sus vecinos. La devoción se extiende más allá de la procesión, con los devotos realizando oraciones y rituales que simbolizan su fe y gratitud hacia el Espíritu Santo.
El espíritu de la cofradía también se refleja en la participación activa de diferentes grupos dentro de la comunidad. El sector El Hato, en particular, es un epicentro de la celebración, ya que alberga la imagen del Espíritu Santo en la casa de uno de sus principales miembros. El rey de la cofradía, una figura jerárquica crucial, reside en uno de los barrios de Cotuí y custodia La Paloma, alegoría del poder del Espíritu Santo.

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A la entrada de Cotuí, el grupo El Jameo, dirigido por Andy Castillo, recibió a una delegación de la Fundación Cultural Cofradía,  

Preservación de una herencia cultural
La Cofradía del Espíritu Santo no es solo una festividad religiosa, sino también un elemento vital de la identidad cultural de Cotuí. La Universidad Tecnológica del Cibao Oriental (UTECO) ha reconocido su importancia, organizando conferencias y eventos que destacan la relevancia histórica y cultural de la cofradía. Durante una conferencia dictada el pasado año, el historiador José Guerrero enfatizó la longevidad y la influencia de esta tradición, destacando su establecimiento como la primera cofradía del país, con raíces que se remontan a 1531 y 1532, cuando fue fundada por el clérigo español Álvaro de Castro.

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El presidente de la Fundación Cultural Cofradía, Roldán Mármol, pondera la importancia de la celebración de la festividad, previo a la procesión del pasado 25 de mayo, en Cotuí.

Intercambio cultural y reconocimiento
En un esfuerzo por enriquecer y preservar la tradición, la Cofradía de Cotuí ha establecido lazos con otras cofradías, como la Cofradía de la Virgen de la Dolorita, de la Comunidad de Los Morenos, en Villa Mella. Este intercambio cultural permite a los miembros compartir conocimientos y prácticas, fortaleciendo la continuidad y la vitalidad de la tradición. Al mismo tiempo, ha cultivado relación con distintas instituciones, como desde hace tiempo mantiene con la Fundación Cultural Cofradía, que preside el reconocido folclorista y gestor cultural Roldán Mármol.
El Ayuntamiento Municipal de Cotuí reconoció a la Cofradía del Espíritu Santo como Patrimonio Inmaterial, testimonio de su valor cultural y su impacto en la identidad de la comunidad de Cotuí. Este reconocimiento subraya la importancia de mantener vivas estas tradiciones, que son fundamentales para la comprensión y la apreciación de la diversidad cultural del país.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
La Palomita de plata, reliquia sagrada de la festividad.

Símbolos sagrados de la cofradía

Uno de los epicentros de la festividad es la sección de El Hato, comunidad que alberga numerosas cofradías. La importancia de El Hato radica en la casa de Golé, un miembro destacado de la cofradía, quien custodia la imagen del Espíritu Santo en una caja de madera de caoba y vidrio, profusamente adornada. Este objeto sagrado representa el corazón de la celebración y es fundamental para las prácticas y rituales que unen a la comunidad en torno a su fe.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
La Cofradía de La Gallera mantiene los 3 símbolos también el altar y sobre todo los músicos y los atabales. Es la que mantiene más  arraigada la tradición.

En otro extremo de Cotuí, el rey de la cofradía guarda la paloma dorada, una alegoría religiosa de plata pura que simboliza la paloma del Diluvio. La paloma, conocida cariñosamente como «La Palomita», está adornada con tres estrellas de oro y originalmente tenía un ojo de diamante y otro de rubí, aunque estos se han perdido con el tiempo. La Palomita no solo es un símbolo del Espíritu Santo, sino también un vehículo de su poder divino, y su cuidado es un honor reservado al líder espiritual de la cofradía, quien la preserva con devoción en su hogar.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
La historia de La Palomita y su milagroso regreso ha pasado a ser una leyenda local, recordada cada año durante la celebración del Espíritu Santo.


La historia de La Palomita está envuelta en un episodio que ha pasado a formar parte del folclore de Cotuí. En una ocasión, durante una procesión en la que los feligreses cruzaban el río Yuna en cayuco para participar en la celebración, la embarcación volcó, y La Palomita, junto con su canasta, se perdió en las caudalosas aguas. El incidente llenó de desconsuelo a los devotos, quienes consideraban a La Palomita no solo como un objeto de veneración, sino como un símbolo tangible de su fe. La pérdida provocó una pausa en las festividades, con la comunidad sumida en tristeza y oración por su pronta recuperación.
Durante quince días, la búsqueda de La Palomita fue infructuosa hasta que el río Yuna disminuyó su caudal. En un día soleado, un reflejo brillante proveniente del fondo del río captó la atención de los buscadores. Era el destello de uno de los ojos de La Palomita, que resplandecía bajo el agua. El hallazgo de La Palomita fue recibido con júbilo por los miembros de la cofradía, quienes organizaron una semana de festejos para celebrar el milagroso reencuentro. Este evento se convirtió en una reafirmación de la fe y la devoción de la comunidad, demostrando la resistencia de sus tradiciones y la profunda conexión con el Espíritu Santo.

La Cofradía del Espíritu Santo de Cotuí, tradición centenaria que mezcla fe y cultura
Trompetas y redoblantes interactúan con el sonido de los atabales.


La canasta de mimbre en la que se halló La Palomita, forrada de tela blanca, representa el nido de la paloma, su hogar, y es un símbolo de paz y pureza. Para los cofrades de Cotuí, este nido es donde comienza el vuelo de la mensajera del Espíritu Santo. Su recuperación fue vista como un acto divino que reafirmó la fe de la comunidad y solidificó la tradición de la cofradía. La historia de La Palomita y su milagroso regreso ha pasado a ser una leyenda local, recordada cada año durante la celebración del Espíritu Santo, fortaleciendo el espíritu de unidad y la fe de Cotuí.

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