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hablando como los locos….

19 julio 2025

Ubicado en el Parque de la Roca, de cara al mar y rodeado de muchos otros de su especie, está “mi árbol”. Aquí vengo cuando los agobios insisten en golpearme; me descalzo, me abrazo a su tronco áspero y, por un instante breve, me adentro en el camino hacia mi yo más profundo.Los jardines y parques urbanos surgieron a mediados del siglo XIX con un propósito claro: mejorar la salud física y mental de la gente. Con el tiempo se convirtieron, además, en lugares de recreación, en pulmones verdes que ofrecían alivio en ciudades cada vez más abarrotadas y alienadas. Antes de eso, solo los palacios, las mansiones nobles y los muy ricos podían darse el lujo de contar con espacios verdes, ¡incluso con terrenos de caza!Hoy, ante el crecimiento desmedido de las ciudades, la vorágine de construcciones, el caos vehicular y el cambio climático —que todavía algunos sesudos se atreven a negar—, los parques son más que un lugar de esparcimiento: son oasis que regeneran y dan vida. Su permanencia y crecimiento deberían estar consagrados como una prioridad vital, sobre todo en una sociedad consciente y guiada por políticos con verdadera visión de estadistas.Ahí está el ejemplo de Central Park, en Nueva York, un ícono urbano que ha sobrevivido precisamente porque se entendió su valor.Pero lo que ocurre en nuestro tiempo es que el “gorgojo” ha ido carcomiendo las instituciones públicas. Llegan con sus discursos huecos y sus bocinas propagandísticas para convencer a los eternamente convencidos de que el veneno, si se toma con mucha agua, no mata. Y así, entre préstamos y fideicomisos, se sigue desmontando el Estado, con el aplauso servil de los compañeritos que celebran su bocado, hinchados como boas bajo el sol de la tarde.Ahora el turno es del Jardín Botánico. Vendrán “expertos” a decir, con voz engolada y en programas de amplia difusión: “¡Ese parque es una pendejá! Mejor una calle, un barrio”…¡Solo es un pedacito!Y entonces recuerdo a Chico Mendes y me pregunto:¿Seguiremos dormidos mientras dejan enano el Botánico?¿Seguiremos indiferentes ante el descalabro de la patria?¿Qué heredarán los hijos del mañana?Es hora de alzar la voz. Es tiempo de dejar de mamar gallo.

Asdrovel T.Lynn, Mass07/19/25

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