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OCOA INFORMATIVA

El Naranjal: «Un tesoro en el sur de República Dominicana»

14 agosto 2021

A pocos minutos del municipio de San José de Ochoa se encuentra una comunidad rica en elementos naturales y culturales. Nos referimos a El Naranjal, un pueblo modelo que transpira trabajo, belleza y amabilidad.

Aparición
El Naranjal no escapa al origen primordial y la probable incursión de cimarrones (“cimarrones” esclavos fugitivos) al territorio que hoy ocupa. Sin embargo, un episodio decisivo para el establecimiento de la comunidad que conocemos hoy fue la llegada de árabes y españoles en el siglo XIX. En su libro “Recuerdos de El Naranjal”, Fanny Santana menciona la posibilidad de que el nombre se lo dieran los árabes, impresionados por el paisaje amarillento de la llamada Loma Redonda, luego poblada de exuberantes y abundantes naranjos y con aroma a azahar que inundó el medio ambiente.

Algunos miembros de la comunidad están de acuerdo con esta versión, que les ha sido transmitida por sus antepasados. Sin embargo, cabe señalar que estos extranjeros y sus descendientes contribuyeron a El Naranjal durante el siglo XX.

Reserva Cultural
A pesar del inevitable paso del tiempo y la evolución de costumbres y tradiciones, El Naranjal aún conserva un exquisito sabor de la primera mitad del siglo XX. Aunque es cada vez más raro, todavía es posible encontrar casas hechas de tablas de palma, famosas por su durabilidad y nivel de protección contra los elementos. Las cocinas con techo de yaguas pueden ahora ser sinónimo de pobreza, pero representan episodios importantes del pasado de esta comunidad agrícola, artesanal y trabajadora en un sentido general.

En algunas casas podemos encontrar instrumentos agrícolas tradicionales bien conservados, como un arado o un yugo. Además, jarras, higueras, estufas y otros accesorios califican como reliquias o fortalezas del pasado.

Flora y fauna
Su vegetación es envidiable. Una gran variedad de flores adorna esta comunidad, convirtiéndola en un referente imprescindible de la belleza. El paisaje está decorado con: violeta trinitaria, flores de maguey, cañafistola y cayena, pero también una diversidad de rosas, entre muchas otras hermosas especies.

También podemos encontrar zonas pobladas de caobas y palmerales, que protegen las aguas de la zona. La educadora Silvia Van Der Linde destaca la importancia de conservar y restablecer el bosque de galería para proteger el arroyo El Naranjal, que los agricultores y habitantes locales valoran mucho.

Los pájaros dan un toque particular a un amanecer Naranjalero, encontrando la palmera cigua, el pájaro bobo y el pájaro carpintero; el violador de pico grueso, la perdiz y el ruiseñor, entre otras especies. Es habitual ver en el firmamento el paso lento del buitre pelirrojo, que circula en busca de carroña: merodea como si fuera un escenario del Viejo Oeste norteamericano.

Sus habitantes respetan la flora y fauna local. Un frondoso árbol fuera de la casa de Doña Aida Santana es prueba de ello. La llegada de la cigua amarilla hizo de este árbol su criadero favorito. Sus nidos, perfectamente tejidos con hilos de hoja de palma, se multiplican rápidamente y son cuidados por todo el vecindario.

Las gallinas de Guinea también están presentes, aunque los cazadores furtivos a veces deciden convertirlas en presas. Las guineas parecen tener un sexto sentido que las alerta del peligro. Los tiradores comentan la audacia de estas aves; argumentan que el rebaño está precedido por una guinea exploradora, con la misión de aprobar o desaprobar la ruta.

Agricultura y apicultura
El Naranjal se mantiene a la vanguardia de la tecnología agrícola, habiendo instalado modernos invernaderos. Pero aún conserva la tradición de huertos y campos abiertos, realizada por sus habitantes para obtener una subsistencia digna. Allí se cultivan café, aguacates, gandules, naranjas, bananos, plátanos, mangos y otros productos agrícolas.

Existen colmenares para la recolección de la miel de abeja medicinal, que se comercializa en toda la provincia de San José de Ocoa y más allá. Para quienes no están acostumbrados a la vida en el campo, participar en la vida cotidiana de los campesinos puede ser una aventura inolvidable.

Artesanías típicas

El Naranjal tiene una tradición artesanal, en elementos que representan al campesino del siglo pasado. Sus habitantes son hábiles en el oficio de hacer argans para montar a caballo, burro y mulo. También son maestros en sillas artesanales con asientos de guano y otros muebles y objetos trenzados.

Una sociedad progresista
Durante muchos años, los Naranjaleros tuvieron que ir al pueblo de Ocoa para recibir su pan y mantequilla. Primero a lomos de bestias; luego en bolas y luego en motoconchos y vehículos equipados para transporte masivo. Pero las dificultades no los desanimaron, y hoy muchos destacados profesionales han visto el fruto de su rústico recorrido por carreteras y carreteras polvorientas.

En materia de esfuerzos comunitarios, El Naranjal cuenta con organizaciones sociales que dan seguimiento a actividades de beneficio y progreso para sus habitantes, como la Asociación de Mujeres María Trinidad Sánchez y Asoprobina, grupo activo responsable